Sus orígenes no son exactos, algunos dicen que fue inventada en 1790, otros señalan que en 1817 y 1839; sin embargo, desde su aparición ha servido como medio de transporte y distracción. Es el delirio de los niños.
En Panamá su uso es variado. En el interior de país todavía son llamadas caballos de hierro o de dos ruedas, tal vez por su fortaleza y durabilidad; mientras en la capital panameña su utilidad se centra en paseos y competencias.
En Puerto Armuelles (Chiriquí), por ejemplo, era el medio predilecto de transporte para ir al trabajo, a la escuela, para carreras y hasta para los negocios, cuando esa región era considerada una de las capitales mundiales del banano.
Nada las detenía, menos cuando traían en su parte trasera una carga comestible. Y qué decir de aquellas que llegaban a la puerta de la casa con un cajón lleno de oloroso pan caliente en su frente.
En esa región chiricana, con mucha lluvia y carreteras en malas condiciones, se las veía correr, veloces como un rayo. Los pedalistas tenían que guiar esas pesadas máquinas de color negro, con una parrilla en la parte trasera, bomba de aire en el caballo y de una marca llamada Hércules, quizás por lo fuerte y pesada que eran.
Ahora las hay altas, bajas, de colores distintos y con precios que pueden alcanzar hasta los 20 mil dólares. Las hay especiales para correr en la montaña, en las calles y hasta en velódromos, pues pertenecen al programa olímpico y de seguro estarán muchas de ellas en Río de Janeiro 2016.
La última generación es la Le Syvrac, que viene con una pantalla de cuatro pulgadas que permite al usuario hacer llamadas y enviar mensajes de texto, nada parecido a aquellas que se empujaban con los pies y al modelo de 1839, cuando Kirkpatrick Macmillan le agregó pedales.

El pasado 19 de abril cumplió años. Han pasado tres décadas desde que se comenzó a rendirle honor en el mundo; después que Albert Hofmann, conocido como el padre del LSD (dietilamida de ácido lisérgico), tuvo su primer viaje en 1943 bajo los efectos de esta sustancia y diera origen a la conmemoración.
Hace poco se documentó su primer caso de dopaje, inédito. Una ciclista belga de nombre Femke Van den Driessche fue suspendida por agregarle un motor eléctrico para intentar ganar una competencia, alterando el principio básico de su diseño. Su evolución, encontrada en internet, parte desde 1817 con modelos que no tenían pedales, algunas de ellas con ruedas una más grande que la otra.
Son confeccionadas de metal, madera y hasta de bambú; pero siempre con un mismo propósito: diversión y trabajo.
Su uso no distingue peso, sexo, raza o nacionalidad y hace poco la revista Wired elaboró un ranking de las ciudades que más la utilizan y le correspondió a Copenhague (Dinamarca) el privilegio de ser la número uno.
A Karl Drais se le atribuye su creación. Algunos la definen como un vehículo de transporte personal de propulsión humana. Sus componentes son sencillos: dos ruedas, un sillín, dos pedales, timón, dos piñones dentados y unidos por una cadena, todos integrados a una estructura de metal.
Un estudio español indica que 1 de cada 10 españoles la utiliza a diario y que una cuarta parte de sus usuarios la tiene como medio de transporte para ir a su trabajo o centro de estudios.