La tuberculosis, una enfermedad infecciosa que había sido erradicada, está cobrando fuerza en el país, informó ayer el jefe del programa para el Control de la Tuberculosis del Ministerio de Salud (Minsa), Edwin Aizprúa.
Aizprúa expresó que comenzaron a notar este incremento desde el año 2014, y que en lo que va de 2017 se registran mil 700 casos, estimando que podría llegar a 2 mil enfermos.
De hecho, las estadísticas de salud muestran el aumento de los últimos tres años: en el año 2016 llegó a mil 678 casos, en 2015 hubo mil 515 y en 2014, mil 388.
Agregó que un problema que están enfrentando con los afectados es el abandono del tratamiento, a pesar de que tanto la detección como el seguimiento es gratuito.
En ese sentido, Aizprúa detalló que los pacientes abandonan la atención a los dos o tres meses de que comienzan a recibirla, porque se sienten mejor.
No obstante, explicó que este comportamiento no es correcto, porque crean resistencia a los medicamentos.
Indicó que aunque la población que vive con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) está considerada como un grupo de riesgo, la enfermedad le puede dar a la población en general.
Por ello, llamó la atención a las personas que tengan tos por más de 15 días consecutivos para que acudan a las instalaciones de salud a hacerse la prueba.
Además, señaló que en medicinas se gastan $1.5 millones anuales, cantidad que puede aumentar a $2 millones.
En tanto, el investigador del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología, Amador Goodridge, señaló que la población puede verse afectada por esta enfermedad.
Goodridge es vicepresidente del Mecanismo Coordinador de País, organización que logró conseguir $7.5 millones para fortalecer las respuestas para atender enfermedades como la tuberculosis y el VIH.
Al hablar del incremento de la enfermedad, explicó que aumenta por la capacidad que tiene el país de diagnosticar los casos, debido a que introdujeron metodologías para estudiar el ácido desoxirribonucleico.
Aunque no lo consideró como un subregistro, Goodridge planteó que pueden haber unas 3 mil personas enfermas que no se han realizado la prueba.
