DERECHOS HUMANOS

Volvió la era de la represión; detenciones arbitrarias, golpizas y agresión

Volvió la era de la represión; detenciones arbitrarias, golpizas y agresión
Las acciones represivas de la Policía son cuestionadas por diversos sectores. Roberto Cisneros

Ileana Correa, la universitaria que recibió un puño en la cara de parte de una agente de la Policía Nacional y luego fue arrestada en medio de una protesta en la plaza Cinco de Mayo, fue liberada a las 4:00 p.m. de ayer.

Estaba detenida en el centro de aprehensión provisional, ubicado en la avenida Roosevelt, en la capital. Fue acusada de agredir en el cuello a la misma policía que le propinó el puñetazo que todo Panamá vio por televisión y redes sociales.

Mientras, otros 26 jóvenes que también participaron en la manifestación denominada #juventudcabreada y al igual que Correa fueron detenidos, tuvieron que acudir a la Casa Comunitaria de Paz de Calidonia para responder por supuestamente alterar el orden público.

Otro de los agredidos en la jornada de protestas del pasado miércoles 16 de diciembre fue el fotoperiodista Bienvenido Velasco. Con su cámara, el reportero gráfico registraba imágenes de policías estrellando contra el piso a un grupo de manifestantes. Los agentes armaron una especie de muralla humana para evitar a los reporteros, pero él se acercó en busca de unas fotos y en ese instante un policía lo golpeó. Él reclamó y, de pronto, 12 agentes lo rodearon. Comenzó un forcejeo. Uno ordenó que le pusieran las esposas para arrestarlo. ¿Por qué?, preguntó Velasco. Y la respuesta fue otro golpe en la espalda. Otro policía vio su credencial de la agencia de noticias EFE y le pidió a sus compañeros que lo dejaran. “Él es prensa”, dijo.

Las escenas provocaron la indignación ciudadana, malestar que traspasó fronteras. José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, tildó en Twitter de “inadmisibles” las declaraciones del director de la Policía Nacional, Jorge Miranda, “cuando justifica los atropellos bajo el argumento de que fue una ‘reacción humana”. ¿Está justificando la brutalidad policial? Vivanco se refería al golpe que recibió Ileana Correa.

Es que Miranda dijo en Telemetro que la oficial se defendió luego de que Correa la agrediera en el cuello.

Mientras, múltiples organizaciones repudiaron los hechos e incluso algunas solicitaron la renuncia de Miranda y del ministro de Seguridad Pública, Juan Pino. Entre las que enviaron comunicados figuran la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, el Consejo Nacional de Periodismo, el Movimiento Independiente y el Consejo de Redacción de EFE.

SISTEMÁTICO ABUSO POLICIAL BAJO EL MANDO DE JORGE MIRANDA

Detenciones arbitrarias, golpizas, represión y agresiones verbales son algunos de los componentes de la fórmula que emplea la dirección de la Policía Nacional (PN), a cargo de Jorge Miranda, para someter a grupos que en el último año han protestado por diversas circunstancias: reformas constitucionales, contra la corrupción, la estrategia contra la pandemia, el retiro del bono de $100 a los menores de 25 años y por la deuda externa de más de $7 mil millones que contrajo el gobierno de Laurentino Cortizo, sin que esa danza de millones se refleje en mejoras para la población.

El poder de la bota policial se ha consolidado en el actual gobierno por encima de los derechos ciudadanos. Lo alertan distintos sectores de la sociedad y organismos internacionales, que ponen sobre la mesa el debate por el alcance y hasta dónde deben llegar las atribuciones de los policías al momento de “llamar al orden”.

En vilo están las garantías fundamentales consagradas en la Constitución (Título III) y en disposiciones del derecho internacional.

Sobre el tema, Naciones Unidas ha dicho que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley utilizarán, en la medida de lo posible, medios no violentos antes de recurrir al empleo de la fuerza y de armas de fuego.

Mientras, buena parte de los $830.2 millones que tendrá el Ministerio de Seguridad Pública para 2021 se irá en los salarios de los policías de alto rango. En la estructura de los cuerpos de seguridad del Estado hay 244 comisionados y subcomisionados, con salarios por encima de los $4 mil 300 cada uno, pero además devengan gastos de representación y suman sobresueldos por antigüedad y por título.

Son los mismos que ordenan reprimir a la población, tanto así, que las acciones policiales de hoy reviven episodios que reposan en la mente colectiva: el pasado de dictadura militar del gobernante Partido Revolucionario Democrático.

En estas fotografías se registran escenas de cuatro hechos de las múltiples represiones: la reciente detención de 27 jóvenes en la plaza Cinco de Mayo; el arresto de Juan Cajar, periodista de La Estrella de Panamá, mientras ejercía su labor de reportero; el asedio policial a un pequeño grupo de protestantes en Calle 50, y la violenta jornada de detenciones a jóvenes manifestantes que en octubre de 2019 protestaron contra las reformas constitucionales.

Volvió la era de la represión; detenciones arbitrarias, golpizas y agresión


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