Cuando durante la pasada campaña electoral en Estados Unidos un funcionario ruso le comentó a George Papadopoulos que poseía datos “sucios” sobre la rival de Donald Trump, Hillary Clinton, este se mostró interesado.
En marzo de 2016, Papadopoulos había sido nombrado en el equipo de política exterior del entonces aspirante republicano, y entre ese mes y septiembre, junto a otros miembros de la campaña de Trump, tuvo contactos con funcionarios rusos, según sus declaraciones al Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Este es el punto que motiva las pesquisas del fiscal especial Robert Mueller, quien busca determinar si hubo colusión entre ambos para influir en el resultado de la elección presidencial.
Hasta el momento, los pasos que ha adelantado Mueller demuestran que, al parecer, no dudará al acusar a personas próximas a la campaña, aunque no estén directamente relacionadas con la interferencia rusa y la posible colusión con el equipo de Trump.
Tan solo este lunes, se informó de una acusación contra el exdirector de campaña de Trump Paul Manafort, así como una declaración de culpabilidad de otro asesor, que admitió haber mentido al FBI sobre sus reuniones con intermediarios rusos.

LA TRAMA
Papadopoulos conocía a su contacto como el “profesor”, con quien se reunió en Italia el 14 de marzo del año pasado. Este personaje, que afirmaba tener cercanía privilegiada con las autoridades rusas, fue identificado como Joseph Mifsud, nativo de Malta y académico de la universidad escocesa de Stirling.
Unos días después de ese encuentro, el 19 de marzo, el correo electrónico de John Podesta, director de campaña de la demócrata Hillary Clinton, fue pirateado. Las agencias de inteligencia estadounidenses indicaron en su momento que los servicios secretos rusos copiaron miles de mensajes. Una gran cantidad de esos correos, embarazosos algunos, fueron divulgados a principios de octubre, en las postrimerías de la elección presidencial del 8 de noviembre.
Papadopoulos continuó con sus acercamientos, y el 24 de marzo volvió a reunirse con el “profesor”, en Londres, al igual que con una ciudadana rusa supuesta integrante de la familia del presidente Vladimir Putin.
Pero el 26 de abril, al encontrarse nuevamente con el “profesor”, es cuando este le asegura que Moscú puede “ensuciar” a Hillary Clinton con miles de correos electrónicos.
James Clapper, director de Inteligencia de Estados Unidos, admitió el 18 de mayo que había sospechas de ciberataques en el marco de la campaña. En julio, el FBI inicia una averiguación confidencial después de que los servicios de inteligencia estadounidenses comprobaran comunicaciones intensas entre miembros del equipo de Trump y altos funcionarios rusos. Hoy día, las pesquisas del fiscal Mueller están dando resultados.
(Con información de AP, AFP, Reuters y ‘Washington Post’).
Papadopoulos, ‘mentiroso’: Trump
“Mentiroso”, así llamó ayer el presidente Donald Trump a George Papadopoulos, uno de los tres inculpados en la investigación de la supuesta injerencia rusa en la elección presidencial de 2016. Siendo candidato, Trump dijo que Papadopoulos era un “excelente tipo”, pero ayer señaló que “Poca gente conocía al joven voluntario y de poco nivel llamado George, que ya ha demostrado ser un mentiroso. Investiguen a los DEMS [demócratas, ndlr]”.
De los tres primeros acusados por el fiscal especial Robert Mueller, Papadopoulos es el único que se declaró culpable de mentirle al FBI sobre su relación con autoridades rusas. En varios tuits, el mandatario también reiteró que la imputación que se le hace a su exjefe de campaña, Paul Manafort, se basa en hechos que sucedieron antes de que dirigiera su campaña. “Tal y como dijo el abogado de Manafort, ‘no hubo colusión’, escribió en otro mensaje.
