“Todo el peso del Estado” caerá sobre los pandilleros que no se acogieron a la amnistía decretada por el Gobierno para que se incorporaran en el programa “barrios seguros con más oportunidades y mano firme”, anunció ayer el presidente de la República, Juan Carlos Varela.
El mandatario informó de que ordenó triplicar el número de agentes que integran la unidad antipandillas de la Policía Nacional y advirtió de que no habrá tregua con los narcotraficantes que operan en los barrios populares y en los sectores de alto poder adquisitivo.
Reveló que hasta ayer mil 78 pandilleros se acogieron a la amnistía y entregaron 94 armas de fuego, que ya fueron destruidas.
A la vez, aseguró –sin dar detalles de las cifras– que con la aplicación del programa se redujo el índice de homicidios en 40% durante el último mes.
Aclaró que el programa no perdonará los delitos cometidos e insistió que quien siga en el camino de las 201 pandillas que operan en el país irá a la cárcel.
Varela denunció que entre los 5 mil pandilleros que operan en el país algunos tienen permisos para portar armas de fuego, por lo que anunció la próxima presentación de un proyecto de ley que otorgará a los estamentos de seguridad la discrecionalidad para determinar qué persona podrá recibir ese tipo de autorización legal.
“Vamos tras las pandillas y haremos operativos en todas aquellas áreas donde sabemos que mantienen actividad”, reiteró el mandatario en el acto de destrucción de las armas entregadas por los pandilleros en Santa Marta, San Miguelito.
Por su parte, el ministro de Seguridad Pública, Rodolfo Aguilera, confirmó que es posible la extensión del programa a los reos, pero aclaró que ello no implica una exoneración de la sanción penal.
Enfatizó que ahora darán inicio a la fase de la aplicación de la “mano firme” contra el delito.