La falta de ingresos para hacerle frente a los gastos en el subsistema exclusivamente de beneficio definido de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) se sentirá con fuerza al cierre de este año.
Los actuarios de la Caja de Seguro Social (CSS) proyectan que este año el sistema de pensiones tendrá ingresos por $1,501.7 millones, pero enfrentará pagos a los jubilados por $2,042 millones.
Esto generará una diferencia entre los ingresos y egresos por $540.3 millones, según los cálculos de la entidad.
El déficit, como ha ocurrido en los últimos años, será cubierto con los aportes anuales que hace el Estado y la utilización de las reservas, el último colchón que tiene el sistema público de pensiones.
De las reservas se tomarán $96 millones, para seguir con la erosión de dichos ahorros del IVM. De esta manera se acentúa la crisis estructural del modelo de pensiones.
La proyección de los actuarios de la CSS es que habrá disponibilidad de reservas hasta 2024. Después de esa fecha no habrá dinero de donde seguir tapando el déficit.
Los números fueron presentados por los funcionarios de la CSS en la mesa del diálogo en la que se busca encontrar soluciones para reformar la entidad.
El financista Roberto Brenes reconoce el problema que hoy se enfrenta como un arrastre de hace 30 años. Un sistema que fue otorgando beneficios bajo premisas políticas y no financieras, lo cual ha traído grandes distorsiones.

