El Parque Nacional Coiba, en Veraguas, está bajo la lupa del Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).
En un informe, este organismo internacional recomienda a Panamá suspender la implementación del plan de uso público para este patrimonio mundial, hasta tanto se presente una evaluación científica de los posibles impactos negativos que podría generar la construcción de nueva infraestructura dentro del sitio.
El referido plan identifica varias áreas en Coiba con potencial turístico.
El Comité de Unesco objeta plan para Coiba

El Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) recomendó a Panamá la suspensión del plan de uso público para el Parque Nacional Coiba, en Veraguas.
Esta es una de las medidas propuestas por el Comité de Patrimonio Mundial, junto a sus organismos asesores, y que fueron publicadas en un informe para su posterior discusión en la sesión No. 42 de la Unesco, que se efectuará en Bahréin (Medio Oriente) en junio próximo.
En el documento, que contó con la colaboración de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el Comité de la Unesco dice que se nota con “seria preocupación” que el plan de uso público para Coiba prevé la expansión de la infraestructura existente y que los potenciales impactos negativos al valor universal excepcional de la propiedad (sus recursos naturales) no han sido apropiadamente considerados durante el desarrollo del plan.
Como se recordará, este plan, elaborado por el Ministerio de Ambiente (Miambiente), identifica algunas áreas de la reserva, patrimonio natural de la humanidad, para fomentar el turismo de bajo impacto.

Oenegés y científicos cuestionaron este año dicha propuesta, por considerar que no toma en cuenta sus recomendaciones ni criterios.
Precisamente, la sugerencia del Comité de Patrimonio Mundial es suspender la implementación del plan de uso público hasta que se realice una evaluación de los posibles impactos negativos sobre el valor universal excepcional de Coiba.
Por otra parte, en el informe también se pide a Panamá asegurarse de que el estudio de impacto ambiental para el proyecto de infraestructura aeroportuaria (mejoras a autopista y pequeña terminal aérea) en esta zona protegida sea elaborado siguiendo las recomendaciones sobre estudios de evaluaciones ambientales de patrimonio mundial.
Incluso, solicita al país que presente dicho estudio ambiental antes del 1 de diciembre de 2019 al Centro de Patrimonio Mundial para revisión, antes de que comiencen los trabajos del proyecto.
La Secretaría de Metas, a solicitud de Miambiente, realizó una licitación por $3 millones para mejoras a la pista de aterrizaje de Coiba y construcción de una estructura que funcione como terminal aérea para recibir a turistas, pero el acto fue declarada desierto, pues solo se presentó una empresa, que no cumplió con el pliego de condiciones.

Turismo y pesca
Otra de las recomendaciones del Comité de Patrimonio es que se establezca un programa para monitorear el impacto del turismo en la reserva natural.
En ese punto, Miambiente cuenta con un préstamo de 27.5 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo, para el desarrollo de facilidades turísticas en el área.
En uno de los últimos puntos, el documento también se refiere a las regulaciones pesqueras establecidas en la zona especial de protección marina de Coiba, señalando que se nota con “seria preocupación” que no hay claridad sobre cómo estas regulaciones garantizan la preservación a largo plazo de los valores ecológicos de Coiba.
Específicamente, el informe es tajante en lo que a la pesca se refiere: “si los temas relacionados al manejo pesquero dentro de la propiedad no son resueltos para el final de 2018, de manera que se asegure la preservación a largo plazo de los valores universales excepcionales en la porción marina de la propiedad, se debe considerar la inscripción de Coiba en la lista de Patrimonio Mundial en Peligro para el año 2019”.
En 2012, el conjunto monumental de Portobelo y San Lorenzo, en Colón, fue inscrito en la lista de sitios en peligro de la Unesco y hasta la fecha sigue allí.
Para Evidelio Adames, representante de la Universidad de Panamá en el Consejo Directivo de Coiba, este informe borrador debe ser tomado en cuenta por Panamá, ya que Coiba tiene trascendencia internacional por ser un patrimonio mundial.

“Nosotros tenemos que dar fiel cumplimiento a los criterios de la Unesco, revisando y evaluando científicamente estas recomendaciones”, puntualizó.
Además, dijo esperar que la publicación de este nuevo informe del Comité de Patrimonio Mundial forme parte de la agenda en la reunión que tiene prevista para junio próximo el Consejo Directivo de Coiba, integrado por Miambiente, oenegés, gobiernos locales de Veraguas, la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá, entre otras entidades.
Por su parte, Isaías Ramos, biólogo del Centro de Incidencia Ambiental (Ciam), manifestó que es muy inquietante que durante meses las autoridades no hayan prestado la mínima atención a los grupos ambientales en Panamá en lo concerniente a la reserva natural de Coiba.
“De forma reiterada, indicamos que el plan de uso público carecía de información necesaria y no documentaba la posible generación de impactos negativos”, acotó.
Además, dijo que el turismo propuesto para la zona carece de un programa integral para su implementación, vigilancia y control.
En tanto, Emilio Sempris, ministro de Ambiente, subrayó que muchos esperaban un documento de rechazo al plan de uso público. “Ningún país crece con desamor. Coiba despegó y no va a fracasar por el bien de Panamá”, expresó.
El funcionario usó como ejemplo la reserva natural de Galápagos, en Ecuador, que, según precisó, genera $400 millones al año. “Coiba no es Galápagos, pero tampoco es un peñón en el Pacífico”, concluyó.

