El expresidente nacionalista catalán Artur Mas (2010-2016) quedó ayer inhabilitado para ejercer cargos públicos electos durante dos años por organizar en 2014 una consulta independentista prohibida por la justicia española. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) impuso finalmente una pena muy inferior a la requerida por la fiscalía, que era de 10 años de inhabilitación.
Mas fue procesado y compareció en juicio oral en Barcelona del 6 al 10 de febrero, por mantener una consulta sobre la independencia, celebrada el 9 de noviembre de 2014, pese a la suspensión decretada días antes por el Tribunal Constitucional.
El exdirigente no tardó en anunciar que recurrirá la decisión. Según explicó a la prensa, apelará primero ante el Tribunal Supremo, luego ante el Constitucional y si es necesario “hasta las últimas instancias de la justicia europea”.
Artur Mas fue condenado además a una multa de 36 mil 500 euros (38 mil dólares). Junto con él fueron condenadas sus compañeras de gobierno, la exvicepresidenta Joana Ortega (inhabilitada un año y nueve meses) y la exresponsable regional de Educación, Irene Rigau (un año y seis meses). Los tres fueron, no obstante, absueltos de prevaricación, un cargo consistente en tomar disposiciones como funcionarios, a sabiendas de que estas son ilegales.
Durante el juicio, Mas, Ortega y Rigau dijeron que la celebración de la consulta fue obra de una multitud de voluntarios, y que el objetivo político era “dar voz” a la voluntad popular. El TSJC argumentó, sin embargo, que los tres no solo desobedecieron la suspensión del Tribunal Constitucional, sino que “observaron un catálogo de conductas demostrativas todas de su determinación firme de contravenir” lo ordenado por este alto tribunal.
En el caso de Mas, el TSJC estimó que con su decisión de llevar adelante la consulta, “pervirtió los principios democráticos de división y equilibrio entre poderes”, e “hizo quebrar una regla básica”, como es “la sumisión de todos al imperio de la ley y al cumplimiento de las resoluciones judiciales”. “Volveríamos a hacer lo que hicimos, exactamente igual”, replicó Mas ante los periodistas.
En aquella consulta no vinculante participaron 2.3 millones de catalanes. Un 80% de votantes apostó por la secesión de Cataluña.
