Las fuerzas ucranianas lanzaron una contraofensiva en la ciudad de Jersón, al sur del país, el único gran núcleo urbano conquistado completamente por el ejército ruso, informó ayer un alto funcionario del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Tomada el 3 de marzo por las fuerzas rusas, esta estratégica ciudad en la desembocadura del río Dniéper, donde manifestaciones fueron reprimidas con violencia, “vuelve a ser un territorio en disputa”, dijo el funcionario del Pentágono.
Si los ucranianos logran recuperar el control de la ciudad, las posiciones rusas alrededor de Mikolaiv se encontrarían como “en un emparedado” entre las fuerzas ucranianas que defienden esa ciudad y las de Jersón, detalló. En tal caso, a los rusos les sería “muy difícil avanzar en el terreno de juego hacia [el puerto de] Odessa. Sería un avance importante” de Kiev en el sur.
También se registran combates entre las fuerzas rusas y la resistencia ucraniana en Bucha e Irpin, a las afueras de Kiev, según información del Pentágono.
Pero, si bien el avance del ejército ruso sobre el terreno parece estancarse, la fuerza aérea invasora está aumentando los bombardeos, en particular en la región de Kiev, en Chernihiv (norte) y alrededor de las regiones separatistas de Donbás, detalló el funcionario.
Los bombardeos también son cada vez más destructivos a medida que disminuyen las reservas de misiles de precisión del ejército ruso, según el Pentágono, que estima, sin embargo, que las fuerzas rusas todavía tienen más del 50% de sus reservas de misiles.
Rusia también está movilizando fuerzas rusas desde los territorios separatistas de Georgia para enviarlas a Ucrania, según el funcionario estadounidense.
¿Nueva estrategia?
Ayer, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acudió a la frontera de Polonia con Ucrania, donde la ofensiva del ejército ruso, que inicialmente parecía orientada a conquistar las grandes ciudades, se concentrará en la “liberación” de la zona oriental.
Biden llegó a Polonia tras haber anunciado en Bruselas una serie de medidas para que la Unión Europea (UE) consiga reducir su dependencia del petróleo y el gas de Rusia.
Y los bombardeos siguieron ayer. La comandancia de la fuerza aérea en Vinnitsa (centro) fue alcanzada por misiles de crucero, que causaron “daños importantes”, informaron las Fuerzas Armadas ucranianas.
En Járkov (este), el alcalde denunció bombardeos “indiscriminados” que dejaron al menos cuatro muertos.
A su vez, el Ministerio de Defensa de Rusia aseguró haber destruido el mayor depósito de carburante del ejército ucraniano cerca de Kiev.
Pese a esos ataques, las tropas rusas han sufrido importantes bajas y desde hace semanas no realizan ningún avance significativo. El Ejército ruso reconoció ayer que mil 351 de sus soldados murieron y 3 mil 825 resultaron heridos desde el inicio de la ofensiva militar el 24 de febrero.
En lo que podría ser un cambio llamativo de orientaciones, el Ejército ruso anunció que en adelante su objetivo será la “liberación” de la región del Donbás, en el este de Ucrania, de lengua mayoritariamente rusa.
Una parte del Donbás ya está controlada desde 2014 por separatistas prorrusos.
La entrega a Ucrania de lanzamisiles antitanque cargados a hombro y de otros armamentos occidentales han ayudado sin duda a las fuerzas ucranianas a tener a raya a las fuerzas rusas y en algunos puntos a pasar a la contraofensiva.
Las tropas rusas trataron durante varios días de rodear Kiev, pero esos contraataques “le han permitido a Ucrania recuperar aldeas y posiciones defensivas hasta a unos 35 km” de la capital, dice un informe del ministerio británico de Defensa.
En más de un mes de guerra, miles de ucranianos murieron, entre ellos 121 niños, y fueron destruidas más de 4 mil 300 casas, según un último balance comunicado por el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.
Al menos 10 millones de personas huyeron de sus hogares y, de ellas, más de 3.5 millones fueron al extranjero, según la ONU.
Diálogo
En este escenario, Rusia aseguró que las negociaciones con Ucrania no avanzan en las cuestiones principales y afirmó que el gobierno de Kiev está preocupado sobre todo por “obtener garantías en materia de seguridad por parte de terceras potencias” en caso de que “no logre formar parte de la OTAN”.
Mientras tanto, Francia, Turquía y Grecia anunciaron que realizarán en los próximos días una “operación humanitaria” de evacuación de civiles de la asediada ciudad de Mariúpol.
El anuncio lo hizo ayer el presidente francés, Emmanuel Macron, quien precisó que tratará el asunto con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, “en un plazo de 48 a 72 horas”.

