Mientras la capital ucraniana, Kiev, permanece sitiada por el ejército ruso, que cada día estrecha más el cerco militar para hacerse de su control estratégico, la situación humanitaria en otras ciudades del país europeo, como Mariúpol, ha llegado a un punto “catastrófico”, admiten ambos bandos.
El puerto de Mariúpol, por ejemplo, permanece bajo un fuerte asedio desde hace dos semanas y sus habitantes no cuentan con agua, gas, energía ni alimentos.
Las autoridades locales reportan que más de mil 500 personas han muerto en 12 días y que muchas de ellas han tenido que ser enterradas en fosas comunes.
En este escenario, sin embargo, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, dijo ayer en rueda de prensa que Rusia adoptó un “enfoque fundamentalmente diferente” en las negociaciones para poner fin al conflicto: ya no se limita a “dar ultimátums”.
Rusia estrecha el cerco de Kiev y bombardea Mariúpol
Las fuerzas rusas estrecharon ayer el cerco sobre Kiev y bombardearon áreas civiles de otras ciudades ucranianas, como Mikolaiv y Mariúpol, en una situación humanitaria desesperada tras casi dos semanas de asedio.

Los bombardeos rusos también destrozaron el aeropuerto de Vasylkiv, a unos 40 kilómetros al sur de Kiev, donde un depósito de gasolina se incendió, informó el alcalde de esa ciudad.
Los suburbios del noroeste de la capital, como Irpin y Busha, llevan días bajo las bombas rusas, en tanto que los blindados de Moscú avanzan por el eje del noreste.
El consejero de la presidencia ucraniana, Mikhailo Podolyak, afirmó que Kiev “está sitiada” y que las tropas rusas centran también sus esfuerzos en Mariúpol y en varias localidades del centro del país.
Los servicios ucranianos indicaron que siete personas, entre ellas un niño, murieron el pasado viernes en un bombardeo ruso, cuando estaban siendo evacuadas cerca de la capital.
En Mariúpol, un puerto estratégico del mar de Azov, el cerco establecido hace doce días cortó a sus habitantes del resto del mundo y los privó de agua, gas y electricidad.
Es una situación “casi desesperada”, advirtió Médicos Sin Fronteras (MSF), dos días después de que un representante del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) señalara peleas para conseguir comida.
“Las tropas rusas no han dejado entrar nuestra ayuda a la ciudad”, afirmó el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, prometiendo que intentará nuevamente enviar suministros.
“Mariúpol asediada es actualmente la peor catástrofe humanitaria del planeta. Mil 582 civiles muertos en 12 días, enterrados en fosas comunes como ésta”, dijo el jefe de la diplomacia de Ucrania, Dmytro Kuleba, en un tuit acompañado por la foto de una zanja con cadáveres.
El ministerio ucraniano de Relaciones Exteriores afirmó ayer que las fuerzas rusas bombardearon la mezquita del sultán Solimán de Mariúpol, donde había 80 civiles refugiados, pero uno de los implicados en las operaciones de evacuación lo desmintió poco tiempo después.
En declaraciones a una radio turca, el presidente de la asociación de esa mezquita, Ismail Hacioglu, explicó que el templo no fue alcanzado por los ataques contra el barrio donde se halla.
Hacioglu indicó que dentro de la mezquita había 30 ciudadanos turcos, “incluyendo niños”, y que su asociación había intentado evacuarlos en cuatro ocasiones, sin éxito.
El gobierno prevé evacuar civiles de Mariúpol a través de un corredor humanitario hasta Zaporiyia, a 200 kilómetros al noreste.
En Zaporiyia se encuentra la mayor planta nuclear de Europa, tomada por las fuerzas rusas el 4 de marzo.
La agencia nuclear ucraniana Energoatom informó ayer que ingenieros rusos se desplazaron el viernes para medir la radiación de la planta.
En Mikolaiv (sur), los bombardeos provocaron un incendio en un hospital y muchos residentes tuvieron que huir, informó un periodista de la agencia AFP.
“Están atacando zonas civiles, sin ningún objetivo militar”, dijo el director del hospital, Dmytro Lagochev. “Aquí hay un hospital, un orfanato y una clínica oftalmológica”, añadió.
Bajas
De acuerdo con un informe del Pentágono, correspondiente al 8 de marzo pasado, las tropas rusas, confrontadas a una dura resistencia de parte del ejército ucraniano, habían perdido hasta esa fecha entre 2 mil y 4 mil soldados.
Mientras tanto, el presidente Zelenski calculó ayer que “alrededor de mil 300 militares” ucranianos murieron desde el inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero, y que el el ejército ruso había perdido “alrededor de 12 mil hombres”, sin dar detalles de esos balances.
El 2 de marzo, el ejército ruso (que movilizó a unos 150 mil soldados) afirmó haber perdido a 500 hombres, una cifra que no actualizó desde entonces.
En tanto, la crisis humanitaria ha llevado al exilio a unos 2.6 millones de ucranianos, a los que hay que sumar unos 2 millones de desplazados internos, según la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El mayor éxodo se dio hacia Polonia, que ha recibido 1.5 millones de personas, de acuerdo con los servicios fronterizos de ese país.
Recriminaciones
Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, acusó a las fuerzas ucranianas de “violaciones flagrantes” del derecho humanitario, como “asesinatos extrajudiciales de opositores”, “toma de rehenes por parte de civiles” y su “uso como escudos humanos”.
Revisan central nuclear
Ingenieros rusos se desplazaron el viernes para medir la radiación en la planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, cuya toma por parte de fuerzas rusas el 4 de marzo alarmó a la comunidad internacional, informó ayer la agencia nuclear ucraniana Energoatom. Los ingenieros rusos explicaron al personal ucraniano que estaban allí para “evaluar el nivel de radiación” y “ayudar en la reparación de la planta”. Energoatom declaró que uno de los enviados rusos se presentó como el nuevo administrador civil y militar de la zona, y declaró que la planta pasaba a ser territorio ruso.
Lo hizo durante una conversación telefónica con el presidente francés Emmanuel Macron y el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz, a quienes pidió presionar a Kiev para que les ponga fin.
Pero la presidencia francesa afirmó que esas acusaciones eran “mentiras”. Scholz y Macron volvieron a pedir a Rusia un “alto al fuego inmediato” y que “levante el asedio” de Mariúpol, donde la situación es “humanamente insostenible”, según la presidencia francesa.
Diálogo
Pese a las hostilidades en el terreno, Zelenski destacó ayer en rueda de prensa que Rusia adoptó un “enfoque fundamentalmente diferente” en las negociaciones para poner fin al conflicto.
Según el mandatario ucraniano, Moscú ya no se limita a “dar ultimátums”. Al contrario, Zelenski dijo que se sentía “feliz de recibir una señal de Rusia”, después de que el presidente ruso dijera que hubo “pasos positivos” en las últimas negociaciones bilaterales.
Desde el inicio de la ofensiva rusa contra Ucrania, ambos países han realizado varias rondas de negociaciones.
El jueves, Turquía acogió las primeras negociaciones entre los ministros de Asuntos Exteriores ruso y ucraniano desde el inicio de la invasión.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo ayer a las agencias de noticias rusas que las conversaciones entre las delegaciones rusa y ucraniana “continúan” por videoconferencia.
Sanciones
Mientras, Estados Unidos y sus aliados occidentales continúan presionando económicamente a Moscú, abriendo la puerta a aranceles punitivos y disminuyendo el comercio con el país.
El ministro de Economía de Alemania informó ayer que su país quiere prescindir del petróleo ruso de aquí a final de año, y del carbón en el otoño boreal.
Alemania trae actualmente de Rusia un tercio de su petróleo y casi el 45% de su carbón, según las estadísticas del gobierno. Respecto al gas, en 2020 suponía algo más del 50%.
Las autoridades italianas anunciaron haber incautado un yate por valor de 578 millones de dólares que pertenece al oligarca ruso Andrei Melnichenko, incluido en la lista de personas sancionadas por la Unión Europea (UE).
Además de la presión económica, los países occidentales enviaron material militar a Ucrania, pero evitan una confrontación directa entre la OTAN y Moscú que, en palabras del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, provocaría “la Tercera Guerra Mundial”. Un material enviado en convoyes que, según advirtió Rusia ayer, podría ser atacado.

