Los demócratas batallaban ayer por incluir ciertos testigos y el desarrollo de un juicio justo a Donald Trump en el Senado, días antes de una votación en la Cámara de Representantes para acusar al Presidente de Estados Unidos (EU) por abuso del cargo y obstrucción al Congreso.
El principal senador demócrata, Chuck Schumer, dijo que tiene como objetivo que el 6 de enero comience un proceso que impartirá “justicia rápida pero justa” a Trump, incluso mientras republicanos leales reconocen estar más interesados en proteger al Presidente que en ser parte de un jurado imparcial cuando el caso llegue al Senado.
Se imputarán dos cargos
Uno de los dos cargos señala a Trump de abuso de poder por condicionar la ayuda militar a Ucrania y una reunión en la Casa Blanca a cambio de el anuncio de una pesquisa sobre los demócratas antes de las elecciones presidenciales de 2020. El otro lo acusa de obstruir al Congreso por negarse a cooperar con la investigación y ordenar a otros funcionarios a que no colaboraran, lo que según los demócratas no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos.
Los congresistas comienzan una semana trascendental. El presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Jerry Nadler, publicó ayer un informe de 658 páginas que describe el caso y detalla las presuntas irregularidades en que incurrió, como la de presionar a Ucrania para investigar demócratas.
Detalla episodios severos de conducta “criminal”, incluido el soborno, refutando el argumento republicano de que los demócratas no han identificado ningún delito criminal específico cometido por Trump. “El abuso de poder del presidente Trump abarcó tanto el delito constitucional de ‘soborno’ como múltiples delitos federales”, dice el texto.
El Comité de Reglas de la Cámara de Representantes se reunirá hoy para establecer los lineamientos para un debate sobre el juicio político. Pues cuando la cámara baja –controlada por los demócratas– se reúna mañana para sopesar los dos cargos aprobados por el Comité Judicial, se espera que Trump se convierta en el tercer presidente de EU en ser acusado, después de Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998. Richard Nixon renunció en 1974, justo antes de un voto de destitución de la Cámara. Tanto Johnson como Clinton fueron absueltos en el Senado.
Es poco probable que Trump sea destituido de su cargo por el Senado, donde los republicanos gozan de una mayoría de 53 a 47.
Pero Schumer ha presionado con insistencia por un proceso justo, escribiendo al líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, para exigir que cuatro testigos clave testifiquen, incluido el jefe de gabinete interino de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, y el exasesor de seguridad nacional John Bolton.
Schumer también ha buscado limitar la duración de los testimonios y el interrogatorio de testigos, proponiendo una estructura que les daría a los ciudadanos “confianza en el proceso”.
“Sólo los hechos”, pidió. “Estamos tratando de tener el tipo de justicia por la que Estados Unidos es conocido, que es rápida pero justa”, aseguró Schumer a CNN.
Las reglas del Senado sobre juicios políticos son determinadas por un voto de mayoría simple en la cámara. Aunque Schumer está buscando llegar a un acuerdo con McConnell sobre las mismas, será la voluntad de la mayoría la que triunfe.
“No estoy tratando de pretender ser un jurado justo aquí”, dijo en cambio el domingo el senador republicano Lindsey Graham, tildando los cargos contra Trump como “tonterías partidistas”.
El Presidente ha atacado repetidamente el proceso y a los demócratas que lo llevan.
Las audiencias con miras a su destitución han sido a veces una experiencia sombría para los demócratas, que temen que los miembros moderados del partido de los distritos cercanos a Trump puedan perder sus escaños en 2020 si votan por destituirlo. Así, se espera que un demócrata opuesto al juicio político, Jeff Van Drew, de Nueva Jersey, se alíe con los republicanos esta semana. Mientras un puñado más de demócratas consideran oponerse también al impeachment.
