La semana epidemiológica que va del 28 de junio al 4 de julio se registraron en Panamá 6,325 nuevos casos de la enfermedad Covid-19: el promedio de casos diarios pasó de 777 la semana previa, a 904, y hubo 128 muertes, 29 más que la semana anterior.
El escenario es el resultado de la evolución del coronavirus SARS-CoV-2, y las proyecciones para la próxima semana indican que el alza se mantendrá: un aproximado de 7,358 casos nuevos, 155 muertes y más de 1,000 personas hospitalizadas.
Así lo planteó Arturo Rebollón, epidemiólogo e investigador de Salud Pública afiliado a la University of South Florida, quien indicó que el país aún está a tiempo de detener esta situación con un buen seguimiento de los casos y el aislamiento adecuado de los pacientes positivos.
En una entrevista con La Prensa, Rebollón brindó explicaciones sobre el actual comportamiento de la epidemia y las proyecciones para finales de mes, de no cortarse la actual velocidad de transmisión del nuevo coronavirus.
¿Cómo describe el comportamiento de la epidemia en Panamá?
El actual comportamiento del virus es similar en el resto del mundo. En Panamá se divide en tres fases: la primera fue cuatro semanas de sorpresa, donde conocimos sobre la velocidad de infección en el país; seguido de siete semanas de estabilización, donde las acciones de aislamiento son más efectivas; y la actual la fase de aceleración, la que el comportamiento humano es el que mueve el virus a nivel comunitario.
¿A qué atribuye que aún no se logra controlar la epidemia?
Si hay más personas circulando en la calle antes que presenten síntomas, si esas personas viven en sitios con hacinamiento, si esas personas viven en pobreza, si esas personas tienen limitaciones de educación, todos estos factores aumentan el riesgo de infección. El virus necesita personas sensibles para seguir en la comunidad, se estima, teóricamente, que el virus podría infectar al 60% de la población por su alta capacidad de infección. Sabemos que su transmisión depende de dos factores claves: el período de infección del virus (no lo podemos controlar) y el número de casos nuevos (este lo podemos controlar). Hay que ser más creativos para detener la infección.
¿Qué lectura tiene del aumento de contagios, muertes y hospitalizados en junio pasado?
En junio pasado tuvimos una paradoja de la epidemia de la enfermedad Covid-19, la población estaba mejor informada, pero así mismo entró en confianza con la situación, disparando los casos. Esto provocó movilización de personas sensibles, muchas por trabajo y es totalmente entendible. Sin embargo, este movimiento de personas triplicó los casos activos, de 5,871 a 18,502, y así mismo se triplicó el número de hospitalizados y fallecimientos. Quiero aclarar algo. Hay una diferencia de dos semanas entre cada fase clínica de la enfermedad, así como dos semanas entre el diagnóstico y la hospitalización, y dos semanas entre hospitalización grave a muerte. Aunque hay un crecimiento de 40% de las muertes por semana, todavía no vemos el impacto de esos 18,502 infectados en hospitalizaciones y muertes.
¿Qué proyecciones tiene para finales de este mes?
Les puedo compartir la proyección como un ejercicio educativo, basada en el número reproductivo efectivo o valor promedio de infecciones que ocurren a partir de un caso (Rt). A fin de mes esperamos 37,468 casos y 1,006 muertes adicionales, todos con un rango de error del 10%. Pero quiero destacar algo: las hospitalizaciones en Panamá están por debajo del promedio internacional. La proporción de casos graves hospitalizados es del 5.3%, muy por debajo del 10-15% esperado internacionalmente. Paradójicamente, este bajo porcentaje de severidad es suficiente para llenar las camas de hospitalización en las provincias de Panamá y Panamá Oeste.
La OPS plantea que Centroamérica llegará al pico de la epidemia en agosto. ¿Cómo se sabe que se llegó al pico de la epidemia?
Es cierto, el foco de la Covid-19 está en América. La diferencia es que nuestros países hermanos tienen sistemas de salud con muchas limitaciones, puede tener efectos devastadores en esos países. El famoso pico de Covid-19, este es tema de todos los días. No quiero desanimar a los que hacen sus curvas en casa y las suben a redes sociales. La epidemia tendrá muchos picos hasta que haya medida preventiva (vacuna) y tratamiento específico para el virus.
¿Qué se debe mejorar con prontitud ante el actual escenario?
Fortalecer el recurso humano en salud, la infraestructura sanitaria para atender pacientes extras, seguimiento de casos positivos de la Covid-19, apoyo comunitario e involucrar aliados estratégicos. Todas estas prioridades tienen oportunidad de mejora, pero tienen que estar justificadas por evidencia científica e investigación en salud pública.
¿Cree que el uso de la tecnología puede llegar a controlar la situación en las provincias donde se concentra la mayor cantidad de casos: Panamá y Panamá Oeste?
No sabemos. La innovación social no es fácil. Todas las innovaciones son aceptadas inicialmente por el 13.5% de la población (adoptadores tempranos). De ahí, hay que validar los factores sociales que mejoran la adopción de las nuevas tecnologías. El app de la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental está muy bueno y han identificado varias barreras. como el acceso a data. Apenas estamos comenzando y tengo esperanza en que haga la diferencia.
¿Qué aciertos y desaciertos ha identificado en el manejo de la epidemia?
Aciertos son muchos, incluyendo el uso de comités científicos desde el inicio, más de 20 sociedades médicas trabajan juntas desarrollando protocolos de manejo clínico, implementación rápida de innovación, cercos entre provincias y recomendaciones a la población.
Los desaciertos incluyen falta de protección efectiva a poblaciones vulnerables como los presos, comunicación enfocada en miedo, falta de datos abiertos para promover la colaboración científica local, las conferencias de prensa cayeron en la rutina, retrasos en la entrega de ayuda social, pérdida de oportunidades para educar con mensajes positivos a la población, falta de otras especialidades entre los asesores, como sociólogos y antropólogos.



