El encarecimiento de los precios del petróleo en los mercados internacionales, camino a los $100 el barril, genera tres grandes efectos directos en Panamá: el incremento del costo de los combustibles y el transporte, el aumento de los precios de la energía generada con base en hidrocarburos, y el impacto en el costo de lo que Panamá importa y exporta.
Se trata de uno de los principales factores detrás de la inflación y se presenta como un lastre en la recuperación de la economía.

