Esta historia no tiene final feliz. Grifina López no es Mónica Serrano, la niña que desapareció hace 17 años del patio de su casa en Loma Bonita, Arraiján.
Las pruebas de ADN que las autoridades judiciales realizaron a Mónica García y a Castor Serrano, padres de la infante desaparecida, y a López, así lo concluyeron.
La noticia se dio a conocer ayer en la sede la Procuraduría General de la Nación, que dirige el procurador Eduardo Ulloa.
Ulloa manifestó a los periodistas que desde el principio el Ministerio Público tomó este caso con la “seriedad” y el rigor científico que amerita.
“Se obtuvo la muestra de la joven (Grifina López) y se hizo la comparación, tanto con la señora Mónica García de Serrano, mamá de la joven Mónica Serrano; como con el señor Castor Dominador Serrano, quien es el padre. En el caso de la señora Mónica García de Serrano, el resultado arrojo un índice de maternidad de cero. Este resultado es excluyente. En el caso del señor Castor Dominador Serrano, el resultado de la prueba es un índice de paternidad de 0. Es decir, ambas pruebas, tanto del padre como de la madre, resultaron excluyentes”, manifestó el Procurador.

La reacción del padre
Una vez se divulgó la noticia, Castor Serrano reaccionó a través de Facebook. “La familia Serrano García quiere a su hija; no a la hija ajena. La búsqueda de Moniquín tiene que ser con el Ministerio Público y autoridades competentes, no con supuestos policías ganando publicidad”, escribió.
El caso de la desaparición de la pequeña tomó un nuevo giro en febrero pasado, con la aparición de Grifina López, una joven de 18 años que tiene ciertos rasgos físicos semejantes al retrato hablado que los padres de Mónica Serrano lograron que se confeccionara con ayuda internacional.
López reside en la comunidad Wargandí, en la comarca guna Madugandí.
El viernes 28 de febrero, el tío abuelo de Mónica Serrano, Osvaldo García, y el abogado de la comarca, Héctor Huertas, donde vive la joven López, se desplazaron a un laboratorio clínico a recoger los resultados de una prueba de ADN que podría dar indicios para esclarecer el tema.
Pero, al salir del Laboratorio Clínico Genetix, Huertas y García informaron que acordaron no divulgar el resultado, porque este no era concluyente. Adelantaron que pedirían al Ministerio Público pruebas adicionales.
En el transcurso de este nuevo capítulo de la historia, los padres de la infante desaparecida se mantuvieron al margen. No daban entrevistas y tampoco emitían opinión sobre las diligencias que adelantaban el tío abuelo de Mónica Serrano y el abogado de la comarca.
Sin embargo, la pareja acudió a una reunión con el procurador Eduardo Ulloa y allí se mostró dispuesta a colaborar con la investigación que adelanta la Sección de Atención Primaria de la Fiscalía Metropolitana para esclarecer el caso. Fue así como ambas partes decidieron hacerse las pruebas de ADN, cuyos resultados salieron a la luz pública ayer.
Mónica Serrano sigue desaparecida. No es Grifina, la chica de la comarca, como lo sospechaba el tío, el abogado y los medios de comunicación que día a día siguieron el caso. Cámaras de televisión se desplazaron hasta Madungandí para conocer la vida de la protagonista, la joven que seguirá siendo Grifina. Lo dice la ciencia. Lo dicen los genes.