El 92.4% de los casos de malaria que se registraron en el país fue identificado en las áreas indígenas, de acuerdo con el informe de epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa).
Las estadísticas muestran que el año pasado se notificaron 4 mil 181 casos de malaria, de los cuales 3 mil 864 fueron en comunidades de la comarca Guna Yala (mil 976), Panamá este (mil 346), Darién (302) y la comarca Ngäbe Buglé (240). El resto, 317, en las otras provincias.
La malaria es una enfermedad infecciosa producida por un parásito Plasmodium y transmitida por la hembra del mosquito Anopheles (An.).
El documento muestra que los casos del año pasado (4,181) superan en 2 mil 180 los contabilizados en 2020, cuando hubo 2 mil 1.
La enfermedad afectó más a los hombres que a las mujeres y la mayor cantidad de casos se registró en niños de entre 5 y 9 años.
Además, el 70% de los pacientes que iniciaron tratamiento contra la enfermedad lo finalizaron, según el documento.
En el informe, elaborado por la epidemióloga del Minsa Lizbeth Cerezo, se remarca que existen dificultades en el abordaje oportuno en algunas regiones, sobre todo por sus costumbres, las cuales se intensificaron con la pandemia de la Covid, específicamente en la región de Guna Yala, donde no se permitía la entrada del personal de salud a las comunidades, cumpliendo con las medidas de bioseguridad.
Además, se recomienda que se debe intensificar la campaña de promoción de la salud, con énfasis en la búsqueda del diagnóstico al tener el primer síntoma.
La persistencia de la malaria en las áreas indígenas es de vieja data, según un “estudio descriptivo-ecológico mediante el análisis de datos demográficos y epidemiológicos de series temporales anuales de malaria en Panamá entre 1884 y 2019”, realizados por científicos de Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) y publicado en la revista Malaria Journal en julio de 2020.
El estudio evidenció que durante los últimos 20 años (2000-2019) la prevalencia de la malaria ha aumentado progresivamente dentro de los asentamientos indígenas, con predominio de casos masculinos y una alta proporción (15% del total de casos) en niños menores de 5 años.
En estas zonas indígenas prevalece la pobreza y el acceso a la salud y servicios básicos es limitado, y con la pandemia de Covid-19 la situación no cambió.

