La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha estado muy de cerca de Panamá, en la atención de la pandemia de la Covid-19. Así ocurrió desde que se detectó el primer caso en el país, el 9 de marzo de 2020, hasta la actualidad.
En el contexto de la conmemoración del Día Mundial de la Salud —el pasado 7 de abril—, cuyo lema esta vez fue “Nuestro planeta, nuestra salud”, Jorge Victoria, representante interino de la OPS en Panamá, conversó con La Prensa sobre los desafíos que enfrenta el país en materia de salud.
Lo primero que advierte Victoria es que la pandemia no se ha acabado y nada indica que eso ocurrirá pronto. Subrayó que en Panamá todavía hay 500 mil personas que tienen solamente una dosis de la vacuna anticovid y, por lo tanto, todavía son vulnerables.
A mediano plazo, indicó, el país debe retomar en la agenda la atención de las enfermedades no transmisibles, enfocarse sobre todo en aquellos males de tipo crónico, como la hipertensión, la diabetes, el asma y el cáncer, que se constituyeron como factores de riesgo en la pandemia.
¿Cómo estamos ahora mismo en torno a la pandemia de la Covid-19?
Lo que estamos viendo es que la pandemia no se ha acabado y no se va a acabar hasta que no termine en todas las partes del mundo. No podemos hablar que un país ya tiene cero Covid-19, porque todavía hay otros países que mantienen alta carga y están reportando incluso incremento de casos en este momento. Algunas zonas de Europa y de Asia oriental presentan un repunte de casos y obedece básicamente al predominio de la variante BA-2 del Ómicron. Nosotros necesitamos no solamente reducir los casos, sino acceder a más personas vacunadas. Todavía hay alrededor de 240 millones de personas aquí en América que no han recibido ni una sola dosis de vacuna contra la Covid-19.
¿Cuál podría ser el comportamiento de la Covid-19 este año?
Es prematuro decir que estamos en el fin de la pandemia. Quizá sí estamos viendo una reducción de casos y sobre todo una reducción de la letalidad o severidad de la infección. Esto obedece a la cobertura o la protección que las vacunas brindan, pero mientras tengamos un rezago importante de personas sin vacunar no vamos a tener un control adecuado. En conversaciones con el Ministerio de Salud, notamos que todavía existe una brecha importante de personas que solamente tienen una dosis de la vacuna y no han completado su segunda dosis en Panamá. Estamos hablando de más de 500 mil personas que tienen sólo una dosis de vacuna y, por lo tanto, todavía son vulnerables. Estas 500 mil personas son más del 10% de toda la población del país, de tal manera que el escenario aquí todavía es de alerta.
¿Cómo evalúa la gestión, por parte de Panamá, de la pandemia?
Panamá ha sido uno de los países que más exitosamente ha afrontado la pandemia, desde muy temprano. Al inicio, incluso antes de que la Organización Mundial de la Salud declarara esta infección como un evento de importancia en salud pública internacional y antes de que lo declara pandemia, el Ministerio de Salud ya había organizado su centro de operaciones de emergencia con la participación de todos los sectores y se empezaron a tomar medidas de control sanitario. Eso nos dio tiempo para prepararnos y sobre todo preparar el sistema hospitalario para que no colapsara y no tuviéramos tantas muertes, como sí pasó en otros países. Las medidas que se fueron implementando se han mantenido y hasta alrededor de dos años después, entonces poco a poco se han venido flexibilizando. Definitivamente ha sido un manejo afortunado.
¿Cómo considera que se atendió la pandemia en las áreas indígenas y grupos más vulnerables?
El país diseñó una estrategia integral de abordaje de la pandemia que incluía a todos los sectores de la sociedad y, por supuesto, a las personas más afectadas y a las comunidades indígenas. Sin embargo, hay que entender que muchas de estas comunidades indígenas tienen una cosmovisión diferente a la que manejamos en las ciudades y esto hace que en algunos momentos pueda haber algún tipo de choque cultural y que dificulten las acciones. No obstante, en general, las actividades no discriminaban, pues las acciones fueron universales.
¿Qué lecciones nos deja la Covid-19 en el tema salud?
La principal lección que nos deja es que tenemos que estar preparados para afrontar una situación de gran magnitud, es decir, nadie se esperaba que ocurriera eso, pero debemos estar listos para las cosas que a lo mejor no ocurran, pero que si ocurren, estemos muy bien preparados. Tenemos que mejorar nuestra capacidad de vigilancia epidemiológica, alerta y respuesta, y todo el reglamento sanitario internacional. Si no se hubiera podido planificar nada, tendríamos un elevadísimo número de casos, como ocurrió en otros países con una gran cantidad de muertes.
¿Qué temas debe retomar Panamá con fuerza, una vez pase la pandemia?
Panamá debe retornar toda su agenda normal de trabajo, que incluía el hacer frente a todas las enfermedades infecciosas que más están afectando el territorio nacional. La infección respiratoria aguda y enfermedad diarreica en los niños, tuberculosis malaria, todas las enfermedades que históricamente han afectado a la población panameña, pero también hay que hacerle frente de manera muy concisa a las enfermedades no transmisibles, todas aquellas enfermedades de tipo crónico, como la hipertensión, la diabetes, el asma, el cáncer y que se constituyeron como factores de riesgo en esta pandemia. Las personas de más riesgo para morir cuando eran infectadas por el virus de la Covid-19 son aquellas que mantienen alguna de estas condiciones.
¿Cuál sería su mensaje al país en el contexto del Día Mundial de la Salud?
El mensaje se puede resumir en una mayor participación de todos los sectores de la sociedad comprometidos a poder tener un planeta saludable. El tema de tener un planeta saludable no es una exclusividad del sector salud, no es una responsabilidad exclusiva del Ministerio de Salud, es una responsabilidad compartida por todos y cada uno de los sectores de la sociedad.

