Entre enero y octubre de este año se adentraron en la peligrosa selva de Darién, entre Colombia y Panamá, 121 mil 737 migrantes, de los cuales 26 mil 650 eran menores de edad.
En ese contexto, estadísticas de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf) precisan que en lo que va de este año 118 niños, niñas y adolescentes no acompañados o separados han sido detectados en los grupos de migrantes que ingresan al país.
De ese total, 82 ya fueron entregados a sus familiares, muchos de los cuales se habían quedado rezagados en el trayecto.
Graciela Mauad, directora de la Senniaf, subrayó que actúan como garantes de los derechos de los niños, y ante el aumento del flujo migratorio han fortalecido el equipo de la regional de Darién con trabajadores sociales, psicólogos y abogados.
El drama de los niños migrantes en Darién
La dura realidad que viven niños, niñas y adolescentes migrantes que cruzan la peligrosa selva de Darién, entre Colombia y Panamá, alcanzó en 2021 números históricos.
Datos del Servicio Nacional de Migración precisan que durante 2019 hicieron la travesía 3 mil 900 menores de edad, que en 2020 fueron mil 621 y hasta octubre de 2021 la habían realizado 26 mil 650. Incluso, organizaciones como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señalan que el 50% de esta población tiene menos de cinco años.
Los no acompañados
Como parte de la caravana de migrantes, decenas de menores de edad llegaron a los albergues de Darién sin la compañía de sus padres. Estadísticas de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf) precisan que en lo que va de 2021, unos 118 niños, niñas y adolescentes (NNA) no acompañados o separados han sido detectados en los grupos de migrantes que ingresan al país.
Según la Senniaf, de estos 118, alrededor de 82 fueron entregados a sus familiares, muchos de los cuales se habían quedado rezagados en el peligroso trayecto.
El resto de los infantes, es decir, unos 36, perdió a sus familiares durante el viaje y otros simplemente venían solos, por lo que las autoridades realizan investigaciones al respecto.
En el caso de los menores de edad separados o no acompañados, la Senniaf dicta una medida de protección, para garantizar su vida y sus derechos. También solicitan apoyo a las embajadas y consulados, así como al Ministerio de Relaciones Exteriores.
Todo lo anterior, con el objetivo de que puedan referirles a algún familiar en su país de origen y, si es posible, realizar la restitución con su familia, es decir, entregárselo.
No obstante, si la entidad no da con algún familiar del menor de edad, solicitan ante el Órgano Judicial, en particular al Juzgado de Niñez y Adolescencia, la autorización para que el niño, niña o adolescente pueda optar a otra alternativa de acogida, preferiblemente de tipo familiar (familias acogentes) y, como última opción, una alternativa institucional.
Graciela Mauad, directora de la Senniaf, subrayó que desde la entidad actúan como garantes de los derechos de los niños, y ante el aumento del flujo migratorio han fortalecido el equipo de la regional de Darién con trabajadores sociales, psicólogos y abogados con el fin de llevar a cabo visitas más frecuentes a las estaciones de recepción de migrantes en el área.
En Darién hay ahora mismo tres estaciones: la de Bajo Chiquito, en la comarca Emberá, la de Peñas Blancas y la de San Vicente, estas dos últimas en Metetí. En palabras de la directora, ahora mismo hay 15 técnicos de la Senniaf atendiendo este tema en Darién.
También, para brindar una atención inmediata a esta población, la Senniaf, en conjunto con Unicef y las Aldeas S.O.S, habilitó una casa de acogida en Metetí, ya que no existía en la provincia un punto específico para albergar a los niños y niñas que llegaban sin sus padres.
Mauad manifestó que en estos momentos hay ocho menores de edad en la casa de acogida. “Lo que hacemos es que una vez llegan los padres hacemos las restituciones con sus familiares y les damos seguimiento como Estado para estar seguros de que el proceso fue satisfactorio.
Crecimiento
Este año, Unicef alertó sobre el tema. De acuerdo con el organismo internacional, la proporción de niños entre la población migrante creció dramáticamente, ya que en 2017 representaba sólo el 2% del total del flujo de personas entre Colombia y Panamá, y para 2020 era de más del 25%. En 2021, ya alcanza el 22%.
También reportes de entidades como la Defensoría del Pueblo reflejan que muchos de los niños, niñas y adolescentes que realizan la travesía por la selva llegan en estado de deshidratación, con diarreas o enfermedades pulmonares, por la gran cantidad de lluvia que cae en esta temporada. Además, este año se presentaron más de 100 denuncias de agresiones sexuales contra migrantes ante el Ministerio Público, entre los cuales hay menores de edad.
Especialistas en el tema, como Diana Romero, oficial de Emergencia de Unicef para Panamá, plantean que es muy importante que se mantenga la abogacía para que se garanticen los derechos de educación y salud a esta población.

