En el ajedrez, la figura más poderosa es la Reina. En el Ministerio Público (MP) , después de la renuncia de la procuradora Kenia Porcell el 13 de noviembre de 2019, quedaba vulnerable la fiscal anticorrupción Zuleyka Moore. Con pandemia y demás, el ataque contra ella en medios de comunicación y redes sociales fue implacable. La rotación de fiscales anunciada el pasado lunes no se puede ver deforma aislada. Van 18 meses de una partida de ajedrez en la justicia, que se inició con la decisión de la Corte Suprema el 7 de diciembre de 2018, de declinar su competencia para enjuiciar a un expresidente de la República.
Con el cambio de gobierno, se endurecieron los ataques contra el MP. La Policía Nacional retiró a los investigadores que colaboraban con las fiscalías anticorrupción. El 5 de noviembre de 2019, se dispararon las filtraciones de los “Varelaleaks”, que condujeron a la renuncia de Porcell. El presidente Laurentino Cortizo jugó su mejor partida y designó tres magistrados de la Corte, que empezaron a cambiar el balance de poder, especialmente en la Sala Penal.
Los seis casos de alto perfil que la Corte remitió al MP, la apelación y la casación de los pinchazos, y el proceso de FCC, son tareas de los fiscales anticorrupción. Ya que se estaba perdiendo el control sobre la Corte, se hace vital debilitar al MP.
La captura de la Reina casi siempre lleva al jaque mate del Rey. En esta partida, todos los fiscales y el propio Procurador siguen siendo fichas del mismo tablero.

