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SALUD PÚBLICA

Las comarcas, golpeadas por la falta de personal de salud

Panamá cumple con los estándares de la OPS sobre la cantidad de médicos y enfermeras en relación con su población, pero en las comarcas y otras áreas apartadas del país la carencia es notable.

Las comarcas, golpeadas por la falta de personal de salud

Lograr una oportuna atención en las instalaciones de salud es más difícil para la población que vive en las áreas montañosas y apartadas de las provincias y comarcas indígenas del país, debido a la falta de médicos y enfermeras.

Es un problema que lleva décadas, y que tiene su origen en la mala distribución geográfica del personal de salud, demuestran las estadísticas de la Contraloría General de la República.

Las últimas cifras de la institución arrojan que hasta marzo de 2018 habían 6 mil 706 médicos y 6 mil 256 enfermeras distribuidos en las 873 instalaciones del Ministerio de Salud (Minsa), de la Caja de Seguro Social (CSS) y otras dependencias sanitarias del país, es decir, un total de 12 mil 962 para atender a una población estimada de 4.1 millones de habitantes, lo que representa una densidad de 31.1 profesionales por cada 10 mil habitantes.

La densidad del país cumple con los estándares establecidos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que la sitúa en 25 profesionales por cada 10 mil habitantes como un rango mínimo. Panamá, con 31.1, tiene una densidad media.

No obstante, la distribución no es equitativa y la carencia es notable en las provincias de Colón, Darién y Bocas del Toro, así como en las comarcas Emberá, Ngäbe Buglé y Guna Yala. En esas áreas no se llega a 20 profesionales por cada 10 mil habitantes.

Por ejemplo, en Colón hay 17.8 –entre médicos y enfermeras– por cada 10 mil habitantes; en Darién, 12 por cada 10 mil habitantes; y en Bocas del Toro, 19.

La situación es más grave en las comarcas, sobre todo en la Emberá, donde solo hay dos médicos. En la Ngäbe Buglé y en la Guna Yala hay 51 en cada una, entre médicos y enfermeras. Los números dejan en evidencia un problema que requiere pronta atención por parte de las autoridades de Salud.

El panorama no es muy diferente al que reflejaban las estadísticas de 2017 –dadas a conocer el año pasado–, a pesar de que se sumaron 500 profesionales. De acuerdo con el reporte, en 2017 había 12 mil 442 profesionales nombrados, entre médicos y enfermeras.

Las zonas principalmente afectadas son las más pobres del país, y así lo demuestra el más reciente Índice de Pobreza Multidimensional, publicado en 2017, en el cual se revela que el 93.4% de los habitantes de la comarca Ngäbe Buglé son pobres. Le sigue la comarca Guna Yala, con 91.4%; la comarca Emberá Wounaan, con 70.8%; y las provincias de Bocas del Toro, con 44.6%; y Colón, con 40.0%.

Las cifras de la Contraloría confirman que la distribución de los recursos humanos por habitante favorece a las principales provincias y sus capitales, en perjuicio de las más pobres y las comarcas, lo que dificulta alcanzar la cobertura universal de salud y desarrollo sostenible para todos en el país.

Y es que, del otro lado de este escenario se encuentran Herrera, Los Santos, Panamá y Panamá Oeste, provincias donde existe una mayor cantidad de personal de salud brindando atención.

Un problema global

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, Enrique Mendoza, confirmó que el problema de la falta de personal de salud en áreas apartadas y comarcas indígenas obedece a la mala distribución geográfica, ya que las cifras demuestran que el país tiene la cantidad de médicos y enfermeras que establece la OPS.

No obstante, alegó que la mala distribución de los trabajadores de la salud es un problema global, a pesar de que se sabe que la disponibilidad suficiente de profesionales cualificados y motivados en el lugar y el momento adecuado es clave para prestar servicios de salud eficaces y mejorar los resultados sanitarios.

Mendoza indicó que hay recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que ya se están aplicando en Panamá, como emplear políticas de admisión de estudiantes procedentes de zonas rurales en los programas de formación de las distintas disciplinas sanitarias. Por ejemplo, en esta Facultad de Medicina se admiten todos los años 10 estudiantes originarios y un gran número de jóvenes proceden de todo el país.

Además, Mendoza dijo que ofrecen a los estudiantes universitarios de las diferentes carreras de salud la oportunidad de adquirir experiencia y realizar prácticas rotativas en comunidades rurales, lo cual debe ser positivo para atraer personal sanitario a las zonas rurales y lograr su contratación.

Informes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá indican que cada año se gradúan 300 médicos generales de las diferentes facultades del país, y que cerca de 500 médicos compiten anualmente para las plazas de médicos residentes, para poder formarse como especialistas. La CSS y el Minsa admiten 200 médicos por año en los programas de formación de especialistas.

Mejoras a instalaciones

Jorge Luis Prosperi, especialista en Salud Pública, manifestó que las autoridades deben trabajar en mejorar las instalaciones sanitarias que existen en las áreas apartadas del país, ya que no son las mejores para brindar asistencia médica.

Añadió que para muchos profesionales, no solo del sector salud, resulta poco atractivo irse a trabajar a un sitio apartado del interior del país, por la falta de desarrollo y facilidades asociadas a la calidad de vida deseada (vivienda, alimentación, transporte, entre otras).

En ese sentido, Domingo Moreno , dirigente de la Comisión Médica Negociadora Nacional, enfatizó en que las autoridades de Salud no son las únicas que deben trabajar en el tema , pues considera que los ministerios de Desarrollo Social, Educación, Obras Públicas, entre otros, deben sumarse para lograr un desarrollo integral de las áreas apartadas o indígenas.

Advirtió que la cantidad de personal que se está formando entre las facultades oficiales y particulares no es suficiente, ya que debe formarse el doble de los 200 o 300 médicos que se están graduando por año.

Primeras estrategias adoptadas por el Minsa ante la situación

La ministra de Salud, Rosario Turner, reconoció que existe una mala distribución del personal de salud, y que las comarcas han sido áreas vulnerables y postergadas.

Por ello, dijo, es necesario fortalecer la red de promotores de salud, y comenzarán capacitando a 75 personas, que luego distribuirán en áreas en las que se requiere mejorar la atención de los servicios sanitarios.

Además, Turner informó que se destinaron $1.5 millones para dar respuesta a las necesidades de atención y mejora de las instalaciones de salud en la comarca Ngäbe Bugle.

Por otro lado, el Ministerio de Salud comenzó la semana pasada un plan piloto de capacitación virtual para personal médico y técnico de la comarca Ngäbe Buglé.

El curso virtual tendrá una duración de 10 meses y 800 horas crédito avaladas por el Colegio Médico de Panamá, lo que impactará de manera positiva en los profesionales de la Salud.

Turner aseguró que le dará seguimiento a las anomalías en la atención de salud en las comarcas indígenas.


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