Por raza, sexo, origen, color de piel o religión, la discriminación está instalada en la mayoría de las sociedades. Las fogosas protestas por el asesinato del afrodescendiente George Floyd, quien fue asfixiado por un policía blanco en Estados Unidos durante ocho minutos y 46 segundos, ponen el tema en la agenda pública.
¿Hay discriminación en Panamá? En lo que va de este año, la Defensoría del Pueblo ha recibido 16 denuncias por discriminación de diferentes tipos. En 2019 se dieron 21 casos. A esto se suman las denuncias que reciben oenegés y grupos que trabajan en favor de los derechos humanos. Una de ellas es la Fundación Iguales, que solo en el periodo de la pandemia por la Covid-19 ha recibido 25 denuncias por discriminación hacia la personas transgénero.
De hecho, Human Rights Watch envió una carta al presidente de la República, Laurentino Cortizo, a finales de abril pasado, en la que lo insta a tomar medidas para proteger la dignidad de esta población. En esa nota se documentan múltiples casos de trans que habían sido agredidos, detenidos y multados por funcionarios de la fuerza pública, en momentos en que salían a hacer sus compras.
‘Demasiado femenina’
Está el caso de Pamela, una mujer transgénero de la provincia de Panamá, a quien en dos oportunidades no se le permitió entrar a un supermercado durante días designados para que salieran hombres. Una vez se lo impidió un policía y la otra, un agente de seguridad, quien le dijo que era “demasiado femenina”.
Erasmo Campos, director de Unidades Especializadas en el área de no discriminación de la Defensoría del Pueblo, narró que a su despacho llegan situaciones de todo tipo: personas que no son aceptadas por la forma de su cabello, por su color de piel o por su orientación sexual, son los casos más recurrentes. Esto, dice Campos, sucede en todas partes: trabajos, escuelas y establecimientos.
Los rulos
Recordó el caso de una mujer que publicó en Twitter que a su hijo se le había negado entrar al colegio porque llevaba el cabello con rulos. “Nos acercamos, vimos el tema y nos tocó mediar entre el padre y la escuela. Se llegó a un acuerdo”, contó. Resulta que el niño tenía un problema clínico con su cabello y por eso lo llevaba así.
Campos añadió que a veces los ciudadanos temen denunciar la discriminación, y en época de confinamiento se les hace más difícil. La pandemia por la Covid-19 no ha sido impedimento para que la discriminación siga, manifestó.
También recordó que recientemente habilitaron la línea 127, a través de la cual los ciudadanos pueden exponer quejas.
Sin normas
En 2016, la Defensoría reactivó la Comisión Nacional contra la Discriminación, que analiza la aplicación de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (aprobada por Naciones Unidas en 1965), pero hasta ahora, no logra un acuerdo sobre este tema. “Estamos esperando reunirnos nuevamente. Cada uno de los integrantes de la mesa debe presentar un informe”, explicó el funcionario.
En Panamá no existe una ley que tipifique la discriminación en todas sus formas.
La Defensoría se arropa con la Ley 16 del 10 de abril de 2002, que regula el derecho de admisión en los establecimientos públicos y dicta medidas para evitar la discriminación, y en la Ley 7 del 14 de febrero de 2018, que adopta medidas para prevenir, prohibir y sancionar actos racistas, de discriminación, de acoso y hostigamiento. En esta norma no se incluyen actos discriminatorios a personas Lgbti.
Diálogos, mesas... nada
Eso lo tiene bien claro Iván Chanis, presidente de la Fundación Iguales, quien recordó que en Panamá las personas Lgbti están “desprotegidas”. De hecho, el país no ha ratificado las convenciones de racismo y discriminación. “Panamá la firmó a finales de 2013, y de allí no lo han vuelto a hacer. Eso dice mucho de lo que le importa el tema al país. Los avances que se han dado en materia de discriminación son incipientes”, manifestó. Estos asuntos, argumentó, quedan en diálogos y mesas. No se concreta nada.
Denunció que durante la cuarentena, la comunidad Lgbti y específicamente los trans han sido discriminados. “Hemos sido muy claros en denunciar que las medidas tomadas por la Policía y por el mismo Gobierno invisibilizan a la población trans”, aseguró. Esto, luego de que desde el 25 de marzo y hasta el pasado 31 de mayo, para salir al supermercado o a la farmacia, en medio de la pandemia, la población circulaban según su género: los lunes, miércoles y viernes, salían las mujeres; los martes, jueves y sábados, los hombres.
Los afrodescendientes
Eunice Meneses, secretaria de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas, contó que hay afrodescendientes y negros que diariamente son discriminados. Lo peor, dijo, es que algunas personas avalen esas exclusiones. “Lo que le pasó a Floyd es una situación que no es ajena al resto del mundo”, precisó.
Segregación por color de piel o raza hay en Panamá, recordó Meneses, lo que pasa, añadió, es que no lo denuncian. Mientras que otras personas, agregó, no reconocen los casos de discriminación, porque están inmersos en lo cotidiano.
“Si nos quedamos callados somos cómplices de situaciones que violentan la dignidad de las personas. Hay que erradicar el racismo y la discriminación en general”, manifestó.
Pero las víctimas de estas fobias instaladas en la psique humana van más allá de las personas de raza negra o por orientación sexual. Los indígenas de las distintas comarcas del país han denunciado históricamente estos comportamientos. Y en los últimos años, especialmente a través de las redes sociales, han proliferado comentarios de odio contra extranjeros, particularmente venezolanos y colombianos.
En 2018, un estudio de la Organización de Estados Americanos, de las convenciones Interamericanas sobre Racismo y Discriminación, advirtió que hay 26 motivos de discriminación, y cinco motivos dentro del racismo: raza, color, linaje, origen nacional y étnico.
La Agenda Panamá 20-30, que busca promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible, contempla en el punto 16 la aplicación de políticas de paz, justicia e instituciones sólidas. Es decir, políticas y leyes no discriminatorias. Estudios han demostrado que la segregación impide la igualdad de oportunidades de educación, salud, trabajo y la justicia.
