La pandemia causada por la Covid-19 aumentará la mortalidad en los países debido al virus, pero también de forma indirecta ocasionará otras defunciones: en niños menores de 5 años y en algunas de sus madres.
Un estudio elaborado por la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, llegó a esta conclusión ante la interrupción potencial de los sistemas de salud en el mundo, así como la disminución de acceso a los alimentos de la población.
La investigación, que incluyó a unos 118 países, entre los cuales está Panamá, tomó como referencia tres escenarios en los que la cobertura de las intervenciones esenciales de salud maternoinfantil se reduce.
Los científicos tomaron en cuenta las tasas de mortalidad de los menores de 5 años y de madres de cada país y calcularon las defunciones adicionales en caso de que la cobertura de salud en este grupo de la población bajara en un 5%, un 10% y un 25%.
De hecho, en epidemias pasadas, los sistemas de salud han tenido problemas para mantener los servicios de rutina y la utilización de los servicios ha disminuido.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también lo ha dicho: “las personas, los esfuerzos y los suministros médicos cambian para responder a la emergencia. Esto a menudo conduce a la negligencia de los servicios básicos de salud. A las personas con problemas de salud no relacionados con la epidemia les resulta más difícil acceder a los servicios de atención médica”. Eso ocurrió con el ébola en 2014 y con el síndrome respiratorio agudo severo en 2003.
Panamá
La investigación indica que en el caso de Panamá, de llegarse a reducir la intervención de salud materno infantil en un 5%, las muertes adicionales por mes de niños menores de 5 años sería de 10 más, y no habrían decesos maternos.
Si esa interrupción del sistema de salud fuera de un 10%, al mes morirían 20 niños menores de 5 años más y una madre. Pero si fuera de un 25% habrían 60 defunciones adicionales de niños y tres madres cada mes.
Por año en el país se reportan poco más de 1,200 muertes de niños menores de 5 años, lo que representa unas 100 mensualmente. La mayoría ocurre en las regiones más pobres del país, como comarcas indígenas o zonas rurales de las provincias.
El informe de Johns Hopkins también manifiesta que la Covid-19 ha provocado que las visitas a los centros médicos disminuyan debido a los confinamientos, los toques de queda, las interrupciones en los transportes, así como por el temor que siguen teniendo las comunidades a infectarse al salir a otros lugares.
Además resalta que el Programa Mundial de Alimentos advirtió que la cantidad de personas que enfrentan crisis alimentarias podría duplicarse debido a la pandemia, por lo que la “falta de alimento” sería una variable factible en el incremento de las defunciones de ese sector de la población vulnerable.
Para Roderick Cheverri, vicepresidente de la Red de Niñez y Adolescencia, este informe revela la necesidad de mantener la atención de salud de este sector vulnerable de la población.
“Solo el año pasado hubo 9 muertes de niños en la comarca Ngäbe Buglé por tosferina, lo que demuestra que ya hay un rezago de calidad de atención médica de niños de la ciudad con los niños de áreas de difícil acceso”, manifestó el activista.
Dijo que las giras médicas juegan un papel importante en estas carencias del sistema, en medio de la pandemia.
Hasta el momento, en el país las autoridades mantienen la atención a este grupo de la población, no obstante, suspendieron las cirugías electivas y las consultas especializadas.
