La leishmaniasis, una enfermedad muy conocida por los campesinos e indígenas, transmitida por pequeños insectos conocidos como chitras –científicamente Lutzomyia–, se aproxima a las zonas más cercanas a los centros urbanos del país.
Así lo planteó el investigador y subdirector del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), Juan Miguel Pascale, quien detalló que la enfermedad había estado restringida a regiones rurales remotas, pero en la actualidad hay un cambio en las áreas donde se registran los casos.
Sostuvo que esta alteración en las áreas donde se reporta la enfermedad está vinculada con la deforestación, creación de nuevas comunidades, construcción de represas, sistemas de riego; a la migración y el cambio climático.
La jefa de Entomología Médica del Icges, Anayansi Valderrama, refuerza los planteamientos de Pascale. Explicó que el impacto del humano en el medio ambiente causa la pérdida de los hábitats naturales de los insectos vectores.

Reporte epidemiológico
El año pasado, mil 53 personas padecieron la enfermedad. La mayoría de los casos reportados fueron en Bocas del Toro [339], las comarcas Ngäbe Buglé [224] y Guna Yala [110], Coclé [97] y Panamá Oeste [65], y el resto en otras áreas, según el informe de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa). Hasta abril de este año, la cifra asciende a 323, y la mayor cantidad de casos son en las mismas áreas.
En ese sentido, Valderrama indicó que entre las regiones de muy intensa transmisión de la leishmaniasis en la provincia de Bocas del Toro, se encuentra el corregimiento de El Silencio, distrito de Changuinola y Valle Riscó, en el distrito de Almirante, ya que aún hay bosques vírgenes que proveen los hábitats naturales de estas especies.
Mientras que el distrito de Capira, provincia de Panamá Oeste, a pocos kilómetros de la ciudad capital de Panamá, tiene todas las condiciones para darse casos de leishmaniasis, y desde hace muchos años ha sido un lugar intenso de transmisión.
La leishamaniasis es endémica en muchos países alrededor del mundo, y se conocen tres presentaciones clínicas: la forma cutánea localizada, la mococutánea y la visceral. Esta última no se ha registrado en Panamá.
En ese sentido, el subdirector del Gorgas explicó que la leishmaniasis pertenece al grupo de enfermedades desatendidas que afecta a las poblaciones con menos recursos. Su tratamiento -agrega- es complejo y prolongando, ya que los medicamentos deben aplicase vía intrasmuscular o vía intravenosa por lo menos durante 20 días.
La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se producen entre 700 mil y un millón de nuevos casos y entre 20 mil y 30 mil defunciones. Además, solo una pequeña parte de las personas infectadas por el parásito [leishmania] padecen la enfermedad.
Las declaraciones de los científicos se dieron en el Café Científico organizado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, realizado la semana pasada en la Ciudad del Saber, en Ancón.

