La empresaria y líder cívica de Guayaquil, Ecuador, María Gloria Alarcón, cuenta la experiencia de esa ciudad de 2.2 millones de habinantes contra la pandemia de la Covid-19.
De escenas de muertos en las calles y saturación de hospitales con cerca de 500 muertos diarios pasaron a dos decesos por día. Las claves de Guayaquil.
‘La corrupción hace mucho daño en esta lucha; cada dólar significa vidas’: Alarcón
La ciudad de Guayaquil, en Ecuador, vivió a principios de abril un “infierno en la tierra” debido a la letal Covid-19. En aquel momento se reportaban hasta 500 muertes diarias, cuando antes de la pandemia el promedio era de 35 por día por diferentes causas.
Ante el pánico que representaba aquel trágico escenario, empresarios, sociedad civil y médicos decidieron conformar el Comité de Emergencia por Covid-19, del cual forma parte María Gloria Alarcón.
Si bien aún Guayaquil –donde habitan aproximadamente 2.2 millones de personas– no logra erradicar el virus, hoy solo ocurren dos decesos al día como consecuencia de la Covid-19. Además, cines y centros comerciales operan con un 30% de su capacidad.
¿Qué ocurrió en Guayaquil a principios de abril?
Guayaquil fue una de las primeras ciudades del mundo atacadas con una carga viral de Covid-19 muy alta y contagiosa. En el Ecuador había muy poca experiencia y la capacidad hospitalaria se saturó. Muchas personas no llegaban a los hospitales, y fallecían tanto en sus viviendas, como en las calles. Era el infierno en la Tierra.
¿Cuál era la tasa de mortalidad en la ciudad?
Bueno, hubo un día en el que se reportaron 460 fallecimientos solo por coronavirus, cuando en la ciudad antes de la pandemia el promedio de defunciones era de 35 por diferentes causas. Tuvimos días en los que llegamos casi a los 500 decesos en total. Además, tuvimos que instalar carpas porque los hospitales se desbordaron. Unos fallecían por los síntomas del virus y otros porque la atención llegaba tarde. Incluso, en la primera semana resultó infectado el 40% del personal de Salud, así como de la Policía Nacional.
¿Cómo surge el Comité de Emergencia?
En principio fue una iniciativa del exalcalde de Guayaquil Jaime Nebot y se le unieron empresarios, sociedad civil y médicos. Nos agrupamos y formamos muy rápido un fideicomiso, así como una campaña para recibir fondos de manera que fueran manejados con transparencia y fueran auditados. Lo primero que hicimos fue proteger a la primera línea en la batalla: médicos, policías, entre otros. Además, trabajamos en conjunto con el Municipio de Guayaquil. Todos nos olvidamos de los protagonismos y como la situación era tan dramática comenzamos a trabajar por sobrevivencia.
¿Qué rol debe jugar la sociedad civil en esta lucha?
En base a nuestra experiencia es vital. Puede ser que por mandato las autoridades tengan la responsabilidad de la salud pública, pero solas no pueden hacer nada. Su aporte va por dos lados: en el ser responsable con el cumplimiento de las medidas sanitarias y por el otro ayudar en la solución del problema en la medida de sus posibilidades. La única manera de aplanar la curva fue con el aporte de todos.
¿Cómo se controla este agresivo virus?
Protegiendo a la primera línea, entre ellos a los médicos y los policías. Segundo, asistir a la población con alimentos en tiempo oportuno, porque en el caso de Guayaquil un 60% de su población laboral lo hace en el mercado informal y eso ayudó a que se cumpliera con el confinamiento. En esto nos ayudó la Iglesia católica, el Banco de Alimentos y las Fuerzas Armadas. Por último, e igual de importante que las anteriores, curar a los enfermos, para evitar más defunciones.
¿Cuál es la situación actual de Guayaquil?
Ahora hay entre una o dos muertes al día por coronavirus y tenemos un 60% de capacidad hospitalaria libre. De hecho, a Guayaquil ahora mismo llegan pacientes contagiados de otras ciudades. Hay toque de queda desde las 11:00 p.m. a 5:00 a.m.
¿Cuánto daño le hace la falta de transparencia a esta batalla contra la Covid-19?
Es muy perjudicial y peor en el escenario en el que nos encontramos. La corrupción hace mucho daño en esta lucha; cada dólar significa vidas. En el Ecuador cuando comenzó la pandemia surgieron denuncias de corrupción, que generaron investigaciones. Con esto el Estado pierde tiempo y recursos, ambos muy importante en la lucha contra el coronavirus.
¿Qué recomendación le puede dar a Panamá para controlar la Covid-19?
Les digo que esto es serio. Muchas veces solo lo toman en serio quienes pierden a un ser querido. Para suerte de Panamá la tasa de letalidad es más baja que la de Guayaquil, pero si no tienen el cuidado que se debe tener esto se puede prolongar por mucho más tiempo con las consecuencias personales, de salud y económicas que nadie las quiere. Esto se trata de ganar tiempo y estar sano hasta que exista una vacuna.

