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MEMORIA. EL SIGNIFICADO DE LA GESTA DEL 9 DE ENERO

La llama que aún arde

Los hechos ocurridos en 1964 fueron fundamentales para la historia del país. Repasarlos ayuda a la comprensión del presente.

Entre el 9 y el 12 de enero de 1964 murieron 21 panameños, tras los graves disturbios generados por la negativa de los habitantes de la Zona del Canal de permitir izar la bandera panameña junto a la estadounidense en sus sitios públicos, y la consecuente represión de las fuerzas armadas y de policía de Estados Unidos (EU) estacionadas allí.

Hubo más de 500 heridos, edificios y vehículos incendiados, y por primera vez en su historia el país rompió relaciones diplomáticas con la potencia del norte.

Los hechos llevaron a la revisión de los vínculos entre los dos países, que desembocaría más de una década después —tras fallidos acuerdos, un golpe de Estado, una dictadura militar e idas y venidas diplomáticas— en la firma de los tratados que permitieron el retorno del territorio y el Canal a la soberanía panameña.

54 años más tarde, la memoria de la fecha levanta pasiones y enfrenta visiones sobre el hecho histórico, tras la convocatoria de un grupo de ciudadanos, cuya cara más visible ha sido la del productor de televisión Ubaldo Davis, a una concentración, este día, para repudiar la corrupción.

Organizaciones sindicales y estudiantiles, entre otras, han cuestionado el uso de la fecha para tal fin y también se ha generado un encendido debate sobre el tema en redes sociales.

Más allá de la polémica, conviene repasar los hechos y las causas de esa gesta.

La llama que aún arde
La llama que aún arde

LOS ORÍGENES

“El mismo 18 de noviembre de 1903, cuando se firma el tratado, surge inmediatamente la protesta de los panameños frente a ese tratado”, explicaba en 2014 el historiador y escritor Ricardo Arturo Ríos Torres.

El tratado al que se refiere el historiador es el Hay-Buneau Varilla, que le otorgaba “a perpetuidad” la franja de la Zona del Canal a EU.

La presión popular llevaría a los sucesivos gobiernos panameños a obligar a EU a firmar varios tratados que, si bien no resolvían la soberanía sobre la franja canalera, sí avanzaban hacia una descolonización de la relación entre Panamá y EU.

Según Ríos Torres, esa misma presión popular llevó a rechazar los malogrados convenios Kellogg-Alfaro en 1926 y Filós-Hines en 1947, cuando EU pretendía prolongar el uso de bases militares en el país fuera de la Zona del Canal tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

José Antonio Remón Cantera, exjefe de la Guardia Nacional y luego presidente, firmó otro tratado con EU, el Remón-Eisenhower (1955), que solo resolvía cuestiones económicas panameñas en la Zona del Canal. Su gobierno, de corte represivo, sirvió como aliciente para un movimiento estudiantil y cívico más combativo, que tenía como prioridad la causa de la soberanía.

Fue ese movimiento, del que formaba parte Ríos Torres, el que participó en la llamada Operación Soberanía: una incursión coordinada y no violenta de estudiantes en la Zona del Canal para sembrar banderas y ocupar de manera simbólica, sitios emblemáticos en el territorio reivindicado por Panamá. Ni la CIA ni el FBI se enteraron. “Sorprendimos a todos”, recuerda Ríos Torres.

Al año siguiente, los estudiantes volvieron a desafiar a las autoridades estadounidenses con otra protesta pacífica en los límites de la Zona del Canal. Pero esta vez la respuesta de las autoridades zoneítas fue más agresiva: disparos y arrestos. Sin embargo, los estudiantes descubrieron que habían perdido el miedo de entrar a la Zona.

LOS HECHOS

En Washington, aquel creciente malestar panameño no había pasado inadvertido. Por tal razón, el nuevo presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, y el nuevo mandatario panameño, Roberto F. Chiari, firmaron en enero de 1963 un convenio para aliviar un poco las tensiones. Este consistía básicamente en aceptar que se izara la bandera panameña, junto a la de EU en varios sitios públicos de la Zona del Canal.

Un año más tarde, los habitantes de la Zona impidieron que la bandera panameña fuese izada. Notable fue la negativa en la escuela secundaria de Balboa. Ese fue justamente el hecho que provocó que unos estudiantes del Instituto Nacional decidieran marchar cívicamente hasta allí para hacer cumplir el acuerdo binacional, que debía haberse ejecutado ya desde los primeros días de ese año.

La policía zoneíta le permitió a una pequeña comitiva acercarse con la bandera al asta de la escuela, pero la agresividad de estudiantes y padres de familia impidió que la izaran. Se formó un tumulto y la bandera panameña, prestada por las autoridades del Instituto Nacional, resultó desgarrada. Golpeados y ultrajados, los institutores regresaron a su escuela. La airada y espontánea reacción de la gente no se hizo esperar.

“Pensábamos que podíamos cumplir con la izada de la bandera y que no habría problema. No fuimos con ningún criterio político partidista. Fue una reacción de un grupo de estudiantes frente a lo que era una violación a nuestra soberanía”, contaba hace cuatro años el médico Francisco Díaz Mérida, institutor de 1964 y miembro de la comitiva que ese día llevó la bandera a Balboa.

La reacción espontánea y airada de los panameños, que empezaron a apedrear edificios y vehículos zoneítas, pronto fue reprimida con creciente furor por la Policía y después por el Ejército de EU. En los tres días siguientes aquello se transformaría en la zona de una guerra muy desigual.

Díaz Mérida estuvo entre el grupo convocado por el presidente Chiari para explicar los hechos que desembocaron en la ruptura de relaciones de su gobierno con Washington.

LAS CONSECUENCIAS

Tres años después se propondrían los proyectos de tratado “tres en uno” o Robles-Johnson, fruto de las negociaciones en las que entraron Panamá y EU tras los incidentes y que permitieron restaurar las relaciones entre los dos países. Esos tratados, que buscaban eliminar todas las causas de conflicto en la relación bilateral sobre la Zona del Canal, también se hundieron.

No sería sino hasta una década más tarde que se firmarían los acuerdos Torrijos-Carter, que sellarían, esta vez sí, el fin de la Zona del Canal y el retorno de la vía acuática a la soberanía panameña. Todo el proceso culminaría en el año 2000, tras los traumas de la dictadura de Manuel Antonio Noriega en la década de 1980 y la invasión estadounidense de 1989.

Actos y marchas este día

“Los mártires no se lloran, se imitan en el combate”, reza una popular con signa reivindicativa del movimiento popular panameño, hoy retomada por muchos de quienes se unirán a la convocatoria hecha por el presentador Ubaldo Davis para repudiar la corrupción. El encuentro es hoy desde las 9:00 a.m. en la cinta costera, en la plazoleta donde está ubicado el letrero “Panamá”.

Entretanto, desde las 8:00 a.m., grupos sindicales y movimientos sociales se reunirán frente al Instituto Nacional para rendir tributo a los mártires de la histórica fecha. A las 10:00 a.m. partirá la marcha de los egresados del Instituto Nacional que recorrerá, como todos los años, el camino que los estudiantes
efectuaron en 1964. A las 12:00 mediodía habrá un homenaje artístico cultural en el auditorio Ascanio Arosemena, titulado “Izando el Amanecer”.


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