La Llama de la Esperanza se apagó anoche en la Arena Roberto Durán, poniendo fin a seis días de competencias y convivencias deportivas en el marco de los III Juegos Latinoamericanos de Olimpiadas Especiales.
Unos 800 atletas de 21 países de la región participaron en la cita que se disputó en diferentes coliseos de la capital panameña. En la clausura, los atletas volvieron a compartir, esta vez en una fiesta de hermandad.
VEA: Una despedida especial
Inclusión, deporte y sociedad
