Panamá confirmó 15 casos con las nuevas variantes del virus SARS-CoV-2 –transmisor de la Covid-19–, de los cuales 9 son del linaje brasileño P.1; es decir, el 60% de los casos presentó esta variante, que tiene tres mutaciones en la proteína espícula, las cuales son consideradas peligrosas.
El último estudio sobre esta variante, publicado en la revista Science el 14 de abril, indica que la variante P.1 posee alteraciones que le permiten entrar con facilidad en las células humanas.
La variante brasileña posee tres peligrosas mutaciones
La variante brasileña del coronavirus SARS-CoV-2, que emergió en Manaos a finales del año pasado –conocida como la P.1– posee tres mutaciones en la proteína de la espícula (proteína S, del inglés Spike) que le permite entrar con facilidad en las células humanas y tener mayor poder de transmisión.
Así consta en un estudio realizado por científicos de Brasil, Estados Unidos, Reino Unido y Bélgica, publicado en la revista Science el pasado 14 de abril, el cual indica que linaje P.1 adquirió 17 mutaciones, incluido un trío en la proteína de espícula (K417T, E484K y N501Y), asociadas con un aumento de la unión al receptor ACE2 humano, que juega un papel clave en la patogénesis de la Covid-19.
Esta variante ha sido identificada en 9 de los 15 casos con variantes de “preocupación” (británica, sudafricana y californiana) identificados en el país hasta la semana pasada por el Departamento de Investigación de Virología y Biotecnología y el Departamento de Investigación de Genómica y Proteómica del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges).
De acuerdo con Jean Paul Carrera, virólogo y epidemiólogo del Icges, la investigación encontró que estas mutaciones están asociadas con una mejor unión del virus con las células humanas.
“Esta es la principal hipótesis que explica el mecanismo del incremento de la transmisión del virus SARS-CoV-2”, dijo.
Los nuevos datos del virus se lograron luego de la secuenciación del genoma de los virus muestreados en Manaos entre noviembre de 2020 y enero de 2021.
Los científicos confirmaron que el linaje P.1 puede ser de 1.7 a 2.4 veces más transmisible, y que la infección previa (no P.1) proporciona de 54% a 79% de la protección contra la infección por la variante P.1.
Vacunas y variantes
Ivonne Torres Atencio, científica y directora de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, explicó que las modificaciones del genoma del SARS-CoV-2 que realmente preocupan son las que afectan a la proteína de la espícula, porque es el sitio donde se unen con las células del cuerpo, y la mayoría de las vacunas han sido desarrolladas para que reconozcan esa proteína en especial.
Sostuvo que la mutación E484K es un intercambio mediante el cual el ácido glutámico (E) se reemplaza por lisina (K) en la posición 484 y parece ser la más relevante. Es una mutación presente también en el linaje sudafricano B.1.351, acotó.
La especialista en inmunofarmacología subrayó que estos cambios hacen que los anticuerpos no identifiquen tan eficientemente al virus SARS-CoV-2.
En ese sentido, la vacunación con la vacuna de AstraZeneca/Universidad de Oxford fue interrumpida en Sudáfrica, porque los resultados iniciales indicaban que la protección era muy baja frente a la variante surgida en ese territorio, que allí supone más del 90% de las infecciones y que como la variante P.1 de Brasil también comparte esa mutación.
Otros linajes en el país
El equipo de científicos del Gorgas ha encontrado otros casos que presentan los linajes de “preocupación”, la mayoría en corregimientos de la ciudad capital. El único caso con la variante sudafricana fue identificado en un viajero que fue aislado y no hubo mayor problema.

Alexander Martínez, jefe del Departamento de Investigación en Genómica y Proteómica del Icges, señaló que trabaja en la secuenciación de genomas para contestar con ciencia cómo evoluciona el SARS-CoV-2 en Panamá.
Los científicos del Gorgas cuentan con la tecnología de secuenciación de segunda generación; es decir, masiva y paralela, para darle seguimiento a las variantes en circulación.
En resumen, la preocupación de la comunidad científica en las variantes radica en en que éstas puedan esquivar la inmunidad conferida por las vacunas o la infección natural, causar reinfecciones y, además, que lleguen a ser la variante dominante y al hacerse de transmisión comunitaria generar esa ola de contagios que están teniendo otros países de la región.

