Algunos asesores del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, barajaban la posibilidad de convocar elecciones generales a final de este 2021 para aprovechar la ola de optimismo que se avecina como consecuencia del fin de la pandemia, la vuelta a la normalidad y la llegada de las cuantiosas ayudas europeas para salir de la crisis.
Pero ese plan ha saltado por los aires después de las elecciones regionales celebradas en la Comunidad de Madrid el 4 de mayo, donde el partido del presidente (el PSOE) ha sido derrotado por el Partido Popular (PP) y, lo que es más humillante, ha sido sobrepasado por una nueva formación de izquierda de reciente creación (Más Madrid).
Sánchez y sus aliados habían planteado estos comicios como una especie de plebiscito donde los ciudadanos debían movilizarse para salvar la democracia. Por su parte, la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, también había simplificado su mensaje: “comunismo o libertad”. Tantas palabras grandilocuentes movilizaron a los ciudadanos, que el martes acudieron a votar en masa, alcanzando la participación más alta de la historia en unas elecciones autonómicas en Madrid (76.3%).
La victoria de Ayuso fue inapelable. Con 65 diputados sobre 137, el PP consiguió duplicar los escaños y los votos en apenas dos años, alcanzando un 45% de todos los sufragios y casi triplicando los resultados de sus más inmediatos perseguidores. El triunfo fue tan rutilante que ni siquiera necesitará formar un Gobierno junto al partido Vox, situado más a la derecha que el PP, pues bastará con su abstención en la sesión de investidura para que Ayuso sea elegida.
El análisis de los resultados demuestra que, más que comerse a Vox, que se queda prácticamente como estaba hace dos años (13 escaños), lo que ha pasado en estas elecciones es que el PP se ha zampado a casi todo el votante del partido centrista Ciudadanos (Cs) y a no pocos miles de antiguos votantes del PSOE. De hecho, los expertos sitúan en hasta 100 mil personas las que podrían haber votado al PP tras elegir al PSOE la última vez.
Por tanto, el PP ha crecido por su flanco izquierdo, lo cual quiere decir que ha conseguido ensanchar su base de votantes gracias a la gestión en Madrid durante la pandemia. Y es que los ciudadanos han premiado que Ayuso haya sido la única líder política que se haya atrevido a desafiar la opinión de La Moncloa sobre cómo combatir el coronavirus. Mientras Sánchez y la mayoría de líderes regionales del PP han preferido la opción del cierre total y de preservar la salud a toda costa, Ayuso siempre ha buscado un equilibrio entre sanidad y economía, que al final ha dejado como resultado una amplia victoria electoral.
El gran derrotado de las elecciones es Cs, que pierde todos sus escaños (tenía 26) y 500 mil votos. Un desastre sin paliativos motivado por la errática estrategia del partido en las últimas semanas, ya que las elecciones de Madrid se han celebrado anticipadamente tras las sospechas de que Cs preparaba una moción de censura contra Ayuso, como sucedió antes en Murcia.
En el caso del PSOE, obtiene el peor resultado de su historia (24 escaños) y se deja 274 mil votos por el camino. Como es obvio, los madrileños le han dado una patada a Sánchez en el trasero de su candidato electoral, Ángel Gabilondo. Estos resultados, por tanto, alejan cualquier tentación de montar unas elecciones generales anticipadas a final de año. Como está el patio, mejor no arriesgarse.
Pero, aparte de la victoria del PP y del duro correctivo a Sánchez, la gran noticia de la noche electoral madrileña fue la retirada definitiva de la política de Pablo Iglesias, líder del partido de extrema izquierda Podemos. Iglesias, que dejó la vicepresidencia del Gobierno de España para concurrir como candidato, apenas ha logrado mejorar su resultado en tres escaños (10).
Pero lo suyo ha sido un doble fracaso. Primero, porque ha quedado como última fuerza política de la Asamblea de Madrid y, segundo, porque ha sido humillado por Más Madrid (24 asientos), la formación creada por todos los políticos que han sido purgados de Podemos en los últimos años. En resumen, Iglesias se va cinco minutos antes de quedarse sin partido.
(El autor es ex redactor jefe de El País y director del medio digital Voz Pópuli)

