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SALUD SEXUAL

Más de 60 mil jóvenes se embarazaron entre 2014 y marzo de 2020

Más de 60 mil  jóvenes se embarazaron entre  2014 y marzo de 2020

Al menos 60 mil 665 niñas y jóvenes de entre 10 y 19 años de edad ingresaron a control de embarazo en las instalaciones del Ministerio de Salud (Minsa), desde 2014 hasta marzo de 2020.

Así consta en los informes estadísticos de la institución, en los que se detalla que un aproximado de 10 mil niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años ingresan cada año a control prenatal, una cifra que representa el 30% del total de embarazos que se registra anualmente.

Este año, de enero a marzo, el Minsa ha registrado 2 mil 652 embarazos de niñas y jóvenes.

Un 30% de las mujeres es madre en su adolescencia

El porcentaje de niñas y jóvenes –de 10 a 19 años de edad– que ingresa por año a control de embarazo no disminuye, al tiempo que estudios científicos muestran una alta prevalencia de infecciones de transmisión sexual, como la clamidia, en estudiantes de secundaria, lo que evidencia la necesidad de impartir conocimientos sobre educación sexual a la juventud.

Informes preliminares del Ministerio de Salud (Minsa) sobre las niñas y adolescentes que han acudido en busca de atención médica a sus instalaciones muestran que desde 2014 –cuando comenzó a llevarse el registro– los embarazos en este grupo de edad (10 a 19 años) representan entre el 30% y el 31% del total de embarazos reportados en sus instalaciones.

El porcentaje más bajo registrado fue de 26.7% el año pasado, pero son datos preliminares correspondientes a 11 meses (enero a noviembre); faltan los de diciembre.

Los documentos del Minsa permiten afirmar que desde 2014 y hasta marzo de 2020 en sus dependencias se contabilizaron al menos 60 mil 665 embarazos en niñas y adolescentes.

Los datos más recientes de embarazos en niñas y adolescentes corresponden al período que va de enero a marzo de este año, en el que se reportan 2 mil 652, la mayoría en las regiones de salud de Panamá Oeste (312), Panamá Metro (306), Chiriquí (342) y la comarca Ngäbe Buglé (402).

Alta prevalencia de ITS

Otra realidad que enfrentan los jóvenes son las infecciones de transmisión sexual (ITS), como la clamidia –infección causada por la bacteria chlamydia trachomatis–, que se contrae por tener relaciones sexuales con una persona que padezca la infección.

Así lo respalda un estudio reciente del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, en el que participaron 3 mil 166 estudiantes, de los cuales 2 mil 130 (mil 751 de las áreas urbanas y 379 de la comarca Ngäbe Buglé) tenían entre 14 y 17 años de edad, y mil 36 (715 de las áreas urbanas y 321 del área indígena) estaban en el rango de 18 a 19 años. Los resultados del estudio indican una prevalencia de clamidia de 21.6% en las mujeres y de 9.1% en los hombres.

Del total de estudiantes de Panamá, Panamá Oeste, Colón y la comarca Ngäbe Buglé que participó, mil 954 (mil 31 mujeres y 923 hombres), es decir, 61.7%, informaron a los científicos tener experiencias sexuales previas. Siendo esta la población en riesgo por alguna ITS, se pudo estimar la prevalencia de clamidia y los factores de riesgo por la infección.

En ese grupo de estudiantes se encontró que las mujeres son de mayor riesgo que los hombres: un 33.5% de las mujeres que informaron tener más de tres parejas sexuales resultó positivo a clamidia, y las que comunicaron tener una sola pareja presentaron una prevalencia de 15.3%. Mientras, las que comunicaron al menos un embarazo presentaron una prevalencia de 30.9%, y las nuligrávidas, de 13.8%.

Mientras el problema social crece, las iniciativas para atender el tema de la salud sexual reproductiva no avanzan. En agosto de 2014 se presentó a la Asamblea Nacional el proyecto de ley 61, que buscaba adoptar políticas públicas de educación integral, atención y promoción de la salud. Fue discutido, pero no se aprobó.

Rossana Uribe, presidenta de la Asociación Panameña para el Planeamiento de la Familia (Aplafa), manifestó que las cifras del Minsa de 2019, no tomaron en cuenta el mes de diciembre, y por ello se muestra una falsa disminución.

Añadió que las cifras de Panamá no arrojan un total real , ya que las del Minsa solo contemplan los embarazos atendidos en los centros de salud, es decir, que quedan por fuera los que manejaron la Caja de Seguro Social y otras clínicas, como Aplafa, o, incluso, embarazos que no han tenido un seguimiento médico registrado (algo común en las comarcas) .

Amanda Gabster, epidemiológa e investigadora del Gorgas, sostiene que es necesario abordar el tema de la educación sexual integral, ya que puede brindar herramientas a niños, niñas y jóvenes, para que sepan qué hacer en situaciones de violencia sexual y cómo buscar ayuda. “Creo que todos estamos de acuerdo en que debe ser de acuerdo con la edad, y basada en la cultura local”, añadió.

Gabster planteó que es importante incluir a todos los sectores de la sociedad, y que se haga a un lado la idea de que se trata de una tarea solo para el Ministerio de Educación.

Intentos fallidos

Desde 2008, la educación sexual ha sido objeto, tres veces, de una intensa controversia en el país, a partir de la presentación ante la Asamblea Nacional de distintos proyectos de ley que buscaban adoptar políticas públicas inherentes al tema.

En 2008, un proyecto propuesto por el Minsa fue rechazado, porque grupos religiosos y de la sociedad civil alegaron que incitaba a la juventud al libertinaje.

Tres años después, en 2011, la diputada del partido Cambio Democrático (CD), Marylín Vallarino, interpuso una nueva iniciativa, que tampoco avanzó.

La tercera y última iniciativa legislativa fue el proyecto de ley 61, que fue aprobado en primer debate en abril de 2017 en la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social. Se recomendó al pleno de la Asamblea su discusión y aprobación en segundo debate, pero eso nunca sucedió.

La situación de Panamá es inquietante, ya que es el tercer país de América Central con la tasa más alta de fecundidad en adolescentes (nacimientos por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años de edad) en el período 2010-2015, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado en febrero de 2019.

La lista de la región la encabeza Nicaragua, con una tasa de 92.8, seguida de Guatemala (84) y Panamá (78.5).

El estudio de la OMS, titulado La salud de los adolescentes y jóvenes en la región de las Américas, recomienda que las autoridades de cada país tomen acciones para bajar el número de jóvenes embarazadas que se registran por año.

‘Sexualidad, un aspecto esencial del ser humano’

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la salud sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, que requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

Cada 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual, un esfuerzo para sensibilizar y promover la sexualidad como un aspecto esencial del ser humano y un elemento de la salud reproductiva, plantea la OMS.

En este 2020, el lema es: “El placer sexual en tiempos de Covid-19”, que centra su objetivo en la salud y los derechos sexuales durante el confinamiento, debido a la nueva situación mundial originada por la pandemia.


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