Más de 90 oenegés se pronunciaron ayer contra el plan del Gobierno de impulsar la minería metálica a cielo abierto y pidieron una moratoria en esta actividad.
En conferencia, los voceros de las organizaciones indicaron que la minería en Panamá siempre ha “fracasado”. También la consideraron como un negocio inestable y especulativo, que es altamente contaminante y que ha dejado irreversibles daños ambientales, destruyendo hábitats, agua y suelo del territorio nacional.
“Es urgente la declaratoria de una moratoria minera, que detenga el otorgamiento de cualquier concesión hasta tanto no se dé una verdadera discusión nacional sobre una estrategia económica alternativa para el desarrollo integral, inclusivo, solidario y respetuoso del ambiente”, señalaron las oenegés en un comunicado.
Este llamado se da luego de que la semana pasada el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) incorporara al régimen minero más de 25 mil hectáreas, que están ubicadas entre las provincias de Coclé y Colón.
Entre las organizaciones que firmaron la nota están el Centro de Incidencia Ambiental, la Alianza para la Conservación y el Desarrollo, Bioturismo de Tierras Altas, el Colegio de Biólogos, la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza, entre otras.
Para Isaías Ramos, biólogo del Centro de Incidencia Ambiental, el llamado “diálogo” que ha convocado el MICI sobre este tema no es más que una estrategia para avalar los intereses mineros que se han sucedido a lo largo de los gobiernos y que ahora, con la excusa de la pandemia, se pretende continuar.
Mientras que Susana Serracín, parte de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo, subrayó que apostar a que Panamá se convierta es un país pro desarrollo minero, afectando el corazón de nuestra biodiversidad, la calidad de nuestras aguas y la calidad de vida humana, es darnos una auto estocada.
“Significa condenarnos a un camino sin retorno”, puntualizó.
En palabras de Serracín, si permitimos se impulse esto, el resultado será que habrán transnacionales haciéndose más millonarias, autoridades que se prestan a apoyarlas movidas por intereses mezquinos y una nación más empobrecida.

