En la ciudad de Panamá el padre tiene una gran cantidad de exalumnos, quienes lo admiran.
Uno de ellos es Ramón Araúz, quien destaca su labor de misionero como “muy peculiar”, ya que las obras en Bocas del Toro las hacía de una manera participativa para que las comunidades formaran parte de las construcciones, porque así valorizarían más los beneficios a recibir”.
Aurelio Barría, quien fue también su estudiante, afirma que el padre López “encontró en Panamá y en la ayuda a los pobres su misión de vida, y fundamentalmente es reconocido por todos los sectores sociales y económicos de ese país por su gran labor. (...)Él, en Bocas del Toro, era el ministro de Obras Públicas de la provincia, por lo que hay que reconocer su incansable labor”.
Carlos Penna Franco resalta, además, su entrega a la docencia, al ser un “gran formador de una cantidad importante de ingenieros en este país”.