Un adulto que maltrata a un animal constantemente ha podido sufrir agresiones en su infancia, señala la médica psiquiatra Juana Herrera. Incluso, desde la infancia y la adolescencia pudo hacerles daño a los animales, canalizando la ira de la agresión que recibía. La mayoría de los individuos que atacan a los animales puede ser capaz de hacer daño a los seres humanos, asegura. “No hay sentimientos de culpa cuando hacen estas acciones, son fríos y disfrutan lo que hacen”, sustenta. Sus acciones pueden llevar al animal hasta la muerte, pero el objetivo de ellos no es que muera de inmediato, sino causarle sufrimiento y esto lo disfrutan, indica.
También está el maltrato de no proveerles alimentos o permitirles que jueguen. “Hay personas que no conciben esto como un maltrato, simplemente porque dicen que ellos pueden aguantar hambre o sed, pero así mismo pueden comportarse con niños o con otros adultos”, agrega.