Tras dos meses de la desaparición del submarino argentino ARA San Juan, aún no hay pistas sobre su ubicación, lo que ha disparado interrogantes sobre la zona en que se ha desarrollado la inédita operación de búsqueda multinacional, la eficacia de los equipos utilizados y cómo encararía Argentina las tareas de rastreo si cesara la ayuda extranjera.
El operativo para hallar el submarino con 44 tripulantes a bordo llegó a contar con la participación de 18 naciones, pero a la fecha, Rusia es el único país extranjero que aún colabora en la búsqueda. El temor a que Rusia abandone la búsqueda obedece a que ese país cuenta con modernos aparatos de visualización.
El submarino diésel eléctrico clase TR-1700, de fabricación alemana y en operaciones desde los años 80, desapareció el 15 de noviembre cuando navegaba desde Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, hacia su base en Mar del Plata.
