Se define como una mujer apasionada, que hace las cosas de corazón. Defiende la democracia, el pluralismo y el respeto a las libertades. Es Epsy Campbell, vicepresidenta y ministra de Relaciones Exteriores de Costa Rica, quien escogió a Panamá para efectuar su primera visita de Estado, del 21 al 23 de junio, tras ser electa en abril pasado.
Campbell es la primera mujer afroamericana en llegar a tan alto cargo en Latinoamérica, y es también la primera mujer en asumir la tarea de canciller en su país.
Dice estar consciente de que la generación que representa no hará las grandes transformaciones de la sociedad -“esto lo hará la generación de la luz, los menores de 25”-, ya que a pesar de que se planteó como tarea lograr la eficiencia en el uso de los fondos públicos, una agenda verde, la paridad entre hombres y mujeres; luego de 18 años siguen hablando de lo mismo.
A pesar de la autocrítica, está convencida de que, en Costa Rica, el gobierno que representa -del presidente Carlos Alvarado- puede dar un salto cualitativo en esa agenda de oportunidades para todos.
De hecho, dice que hay pasos que se dieron desde el primer día, como que el Gabinete está conformado por mayoría femenina (15 mujeres y 11 hombres), y la agenda de trabajo hasta 2022 pone en primer plano a la juventud y a las mujeres.
Campbell conversó con este medio acerca de los desafíos de su país para atender sus rezagos, así como de su visión de política exterior.
Es mujer y afroamericana, lo que en Latinoamérica muchas veces es sinónimo de exclusión. ¿Incidió esto que entrara en la política?
Tiene que ver, porque yo soy eso, pero quisiera decir que más bien lo miro como parte de un compromiso y de una agenda que debe ser incorporada en los temas de la democracia e inclusión.
Es también usted la primera mujer canciller de su país. ¿Qué acento pondrá su gestión en materia de política exterior?
Eso es un hecho histórico innegable y hay unos énfasis que me parece importante incorporar, que están vinculados con el diálogo que hicimos con la comunidad en la reciente campaña política.
Además de la diplomacia económica y la diplomacia de ambiente y cambio climático, vamos a incorporar dos perspectivas. Una de ellas es la diplomacia de la inclusión social, la cultura y los derechos de las mujeres, que tiene que ver con que en nuestro país hay una experiencia acumulada en temas relativos a la inclusión y debemos generar más y mejores puentes para tener mejores prácticas, y también mostrar lo que el país es capaz de hacer en el contexto de la Agenda 20-30.
La otra es la diplomacia de la innovación, el conocimiento y la educación, que implica que hemos entendido que tenemos una serie de debilidades y también una serie de fortalezas y queremos mostrarlas como parte de nuestra acción exterior.

Usted dijo en el pleno legislativo de Costa Rica que tenían que disminuir las brechas de desigualdad y darle a la mujer la mitad del poder. ¿Cuál es su plan para hacerlo?
El primer plan cumplido es que nos planteamos que el Gabinete sería paritario y es más que eso. Más de la mitad de los puestos del total del Gabinete somos ministras.
La segunda parte del plan tiene que ver con seguir avanzando en la lógica de abordar la pobreza desde una perspectiva multidimensional, y el desarrollo no solamente desde la perspectiva del ingreso, sino de todo el paquete de oportunidades y servicios que requieren las personas para dar un salto cualitativo en el desarrollo.
Lo tercero es hacer acciones específicas en las zonas de menor desarrollo relativo, las provincias en particular, entre ellas las costeras.
Finalmente, un programa específico para las mujeres. Si se integran en condición de igualdad a la sociedad no solamente sube el PIB, sino que hay más bienestar dentro de las familias.
Un período de gobierno es poco para alcanzar metas tan grandes.
Nosotros recogemos lo que avanzaron otros [gobiernos] y nos toca avanzar aceleradamente. Hay temas históricos que no se resuelven en cuatro años, pero lo que uno no puede hacer es dejar de hacer la parte del camino que le toca para dejar consolidados algunos avances en participación de las mujeres e igualdad. Lo que nos ponemos como meta es profundizar en la ruta correcta, y estoy segura de que esto sí podemos hacerlo.
¿Hay algunos otros aspectos sociales y económicos que lograrán llevar a Costa Rica a esa nación del bicentenario que anhela?
Nos hemos enfocado en la población joven, que ha estado excluida de la educación y el trabajo. Hay unos programas para darles herramientas de preparación técnica, del conocimiento de un segundo idioma, porque Costa Rica ha venido atrayendo inversiones de empresas que requieren personal bilingüe, como aquí [en Panamá].
Y está el tema del emprendimiento. Las oportunidades económicas ya no las dan los grandes empleadores; las personas tienen que tener oportunidades e ideas productivas, sostenibles y que generen riqueza.
¿Cuál es su visión sobre los desafíos democráticos de la región?
Tenemos una región complejísima. A fin de mes, cuando tendremos la reunión del Sistema de Integración Centroamericana, tenemos que hablar de la institucionalidad democrática de nuestros países.
Costa Rica tiene que pagar muy caro la situación de Nicaragua, que está viviendo una crisis tremenda. Panamá también tiene impactos directos, cada vez hay más migrantes nicaragüenses en Panamá, y eso lo tenemos absolutamente claro, pero no podemos solucionar problemas si no los abordamos. Y en el último tiempo lo que ha pasado en el proceso de integración es que obviamos los temas difíciles, como si obviándolos desaparecieran.
Entonces, tenemos que hablar de democracia, seguridad, infraestructura regional -mucha mercancía que viene a Panamá tiene que pasar por Centroamérica-, y también sobre los desafíos y las oportunidades que tenemos y lo que nos implica el cambio climático, y hacer una estrategia conjunta.
Creo que la integración centroamericana de cara al bicentenario debe relanzarse.
Otros temas regionales
Epsy Campbell sostiene que el Sistema Interamericano mantiene un papel de primer orden en la concertación hemisférica; que la actividad de la Organización de Estados Americanos es primordial en la defensa de la democracia del hemisferio; y que su país considera un deber contribuir en todo lo que esté a su alcance para el fortalecimiento de la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
“Me complace que compartamos esa visión (…) costarricenses y panameños experimentamos los infortunios derivados de la burla al sufragio popular y, sin duda, por ello vemos con extrema sensibilidad los embates contra la democracia pluralista. Aunque respetamos el principio de no intervención, rechazamos que se invoque para convalidar la existencia de sistemas que niegan a sus pueblos el derecho a elegir, y se limiten a ejecutar unos procesos donde está definido de antemano y desde arriba, sin garantías para quienes discrepan y ahogando la voz con la represión y la violencia cualquier esfuerzo para que las cosas sean distintas. Por eso hemos elevado la voz y seguiremos elevando la voz para que se cumplan los propósitos y principios de la Carta de la OEA en todas las Américas, sin excepción, para que imperen la democracia, el pluralismo y el respeto a las libertades”, dijo la alta funcionaria costarricense.
Migración, seguridad y tráfico, temas de la agenda bilateral
La canciller Epsy Campbell señala que hay flujos migratorios que han utilizado Panamá y Costa Rica como zona de tránsito, y que este es un tema en el que debe haber una estrategia conjunta. Además, en materia de seguridad, por ser un asunto transnacional, considera importante una alianza.
Ambos países trabajan actualmente para que los ciudadanos puedan circular de un lado al otro de la frontera haciendo uso de la cédula de identidad.
