Más claro no se pudo haber dicho: no solo tenemos un virus biológico sino económico, por lo que vamos a necesitar liderazgo y transparencia.
Estas son parte de las declaraciones del especialista en medicina interna, cardiología y salud pública Jorge Motta, quien junto al neumólogo Bruno Hammerschlag en el Café con La Prensa hicieron un balance de la pandemia y su impacto durante estos meses.
Ambos científicos comenzaron haciendo el análisis de cómo ataca el virus. Por ejemplo, Motta planteó que se aprecia un aumento de casos desde el 26 de mayo pasado. No precisó las causas, pero a partir de esas fechas el Ministerio de Salud (Minsa) aumentó la cantidad de pruebas. También está el hecho de que el bloque 1 del plan de reactivación económica se puso en marcha el 13 de mayo y el bloque 2 se reactivó el 1 de junio pasado.
No obstante, mencionó algunas variables que pudieron incidir en esto: la precaria situación social, la limitada cantidad de pruebas, el agotamiento del recurso humano, el comportamiento de algunas personas, así como la gente que salió con salvoconducto.
Motta también se refirió a estudios que sugieren que el 44% de los infectados son contagiados por personas que no tienen síntomas. Esto implica, como ya habían apuntado varias investigaciones que los asintomáticos tienen un papel mucho más relevante en esta crisis sanitaria. No sólo porque pasan desapercibidos, sino porque parecen ser el principal foco de contagio de la Covid-19.
Factor de riesgo
Hammerschlag por su parte, indicó que la Covid-19 puede ser una enfermedad “catastrófica” en cualquier persona, pero el riesgo se ha clasificado en tres tipos: elevado, medio y bajo.
En riesgo elevado están las personas mayores de 65 años de edad o con enfermedades pulmonares crónicas, asma, enfermedades cerebrovasculares, hepáticas o renales, así como los fumadores u obesos. En riesgo moderado está la población con edades entre 20 y 64 años, sin ninguna de las comorbilidades, y en riesgo leve, los menores de 20 años de edad, sin comorbilidades. Pero aclaró los jóvenes fumadores (de tabaco o cigarrillo electrónico) tienen un riesgo medio. “Esto es algo a lo que no se le ha dado gran relevancia”, apuntó.
“Este es el grupo más interesante: el pelao que tiene 15 años, pero fuma cigarrillos electrónicos. No está en riesgo leve, sino en riesgo moderado”, agregó.
El neumólogo recordó que no se sabe por qué hay infectados que no desarrollan síntomas y enfatizó que con este virus se está siempre en una etapa de aprendizaje.
También hizo hincapié en que no se pueden usar las pruebas de detección de anticuerpos (serológicas), como el llamado pasaporte de inmunidad. “Conviene las pruebas serológicas, porque sabemos quién tuvo una infección. Lo que no podemos garantizarle a esa persona es que estará inmune ante el virus”, puntualizó el especialista.
Sobre el desarrollo de una vacuna contra el virus, Hammerschlag manifestó que hasta el 15 de junio habían 125 proyectos de vacunas, de las cuales 2 estaban en fases finales, y que si bien estarán a finales de año se espera que a Panamá lleguen para el 2021.
“Probablemente habrán dos vacunas antes de fin de año y lo primero que se tiene que demostrar es su efectividad. Aquí es muy improbable que la veamos para el año 2021”, detalló.
La batalla
Motta, que fue director del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud y de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), manifestó que en esta pandemia se debe prestar mucha atención a aspectos sociales, como la pobreza, el hambre y la ignorancia, antes de implementar medidas de aislamiento o de contención de la pandemia.
“En ausencia de una vacuna hasta el próximo año, el futuro es reducir la transmisión con cuarentena selectiva, diagnosticando, y seguir los contactos. Nos esperan día difíciles”, acotó Motta.
No obstante, recordó que nos encontramos ante un virus que deja secuelas biológicas y económicas, por lo que para hacerle frente se va a necesitar “liderazgo” y “transparencia” de las autoridades, y apoyo de la población.
Hammerschlag subrayó que en el mundo no hay expertos en coronavirus, por lo que hay que tener la suficiente humildad para enmendar estrategias económicas y sanitarias en caso que se requiera.
El especialista resaltó la labor que hasta el momento han desarrollado los médicos y el equipo asesor ante esta pandemia y resaltó la “deuda” que tiene el Gobierno de invertir en investigación y formación científica.
Confinamiento
Además, Hammerschlag se refirió a que los confinamientos han demostrado ser efectivos, pero que también eso va de la mano con un tema económico que se debe resolver. “Si yo tengo una población cuya mano laboral está dentro del empleo informal significa que hay que resolver este tema”, añadió.
En base a eso consideró que para poder decirle a alguien que tienen que confinarse primero hay que garantizar que esa persona no tiene que salir a buscar alimentos para sus hijos.
“El confinamiento es efectivo y a veces debe ser sectorizado. Lo que no puede hacer es pasar de un bloque a otro sin tener la situación controlada”, concluyó.
