Más de 100 personas murieron en un incendio ocurrido ayer a causa de unos fuegos artificiales mal controlados en un templo del sur de India , al que habían acudido miles de familias.
La catástrofe se produjo en el templo hindú de Puttingal Devi en la ciudad costera de Paravur, en el estado de Kerala, durante las celebraciones del Año Nuevo hindú.
Desde Nueva Delhi se enviaron equipos médicos. El ejército movilizó helicópteros para evacuar a los que se encuentran más graves, anunció el ministro indio de Salud, J.P Nadda.
El primer ministro Narendra Modi, que prometió 200 mil rupias (unos 3 mil 200 dólares) para las familias de los muertos y 50 mil (al rededor de 800 dólares) para las de los heridos, se desplazó al templo y visitó a los heridos en los distintos hospitales.
“No hay palabras para decir hasta qué punto el incendio en el templo de Kollam es doloroso y chocante. Mis pensamientos están con las víctimas de los fallecidos y mis oraciones, con los heridos”, escribió Modi en Twitter.
Bomberos y policías pasaron parte de la noche luchando contra las llamas en el templo y ayudando a las víctimas.
En las imágenes difundidas en televisión podían verse fuertes explosiones y columnas de humo, así como a los heridos llegando a los hospitales locales.
Al amanecer, podían verse restos calcinados en el suelo del templo y la policía examinaba los ingenios pirotécnicos que no habían estallado.
El gobierno de Kerala ordenó una investigación.
Un diputado del parlamento local indicó que uno de los cohetes cayó en el edificio donde estaban almacenados los fuegos de artificio que debían ser lanzados a continuación.
