El reciente decomiso de un cargamento con mil 500 kilos de cocaína —dentro de un contenedor proveniente de Costa Rica, en el puerto PSA Panamá International Terminal, ubicado en Rodman— dejó al descubierto que los carteles de la droga están usando nuevas estrategias para burlar la vigilancia de las autoridades.
Es decir, que de los puertos de Colón están migrando hacia los de Panamá Oeste, a raíz de que usualmente se le presta más atención a la carga que entra por la provincia caribeña, de acuerdo con personal de las fiscalías de drogas y funcionarios antinarcóticos de la Policía Nacional.
El fiscal de drogas Eduardo De La Torre confirmó que se trata de una nueva ruta usada por el crimen internacional para enviar la droga a Europa.
Mientras, en los cuerpos de seguridad estiman que habría un repunte en el tráfico de estupefacientes: en lo que va del año se han decomisado 20.3 toneladas, y la mayoría ha sido incautada en puertos y en embarcaciones.
Otro aspecto que llama la atención son las altas proporciones de los cargamentos, tanto en el Atlántico, como en el Pacífico. Hasta el 21 de enero, solo el Servicio Nacional Aeronaval había decomisado 3.1 toneladas de drogas en siete operaciones en el país. Y un mes después, el 21 de febrero, se decomisaron otros 2,234 kilos de cocaína en Punta Burica. Días después se ubicaron otros 425 kilos de esa misma sustancia en una lancha rápida en Isla Colón, Bocas del Toro.
Las autoridades han redoblado la vigilancia en las costas, con especial atención en la de Veraguas (lado Atlántico), donde funcionan algunas rutas del narcotráfico.
