El nivel de las aguas del Sena descendió lentamente ayer tras haber alcanzado los 6.10 metros sobre su nivel de referencia, una espectacular crecida que provocó el cierre de museos y de estaciones de metro pero pocos destrozos.
Después de una semana de lluvias torrenciales, que han causado al menos 16 muertos en Europa, el río se salió de su lecho, inundando los muelles de París. Por precaución se cerraron museos, estaciones de metro y una línea de tren regional, situados a lo largo del río, por el que se prohibió navegar.
La crecida, que llegó a 6.10 metros la noche del viernes, bajó un poco, hasta 6.06 metros en la mañana del sábado. Se anuncian lluvias para este hoy, pero de menor intensidad, por lo que el nivel del río debería estabilizarse, según las autoridades.
Los museos del Louvre y de Orsay han puesto a buen recaudo miles de obras de arte almacenadas en sus depósitos y seguirán cerrados hasta el martes.
El pasado viernes, el presidente François Hollande acudió al Museo del Louvre para animar a los equipos movilizados.
Ayer por la mañana, las oscuras aguas del Sena arrastraban trozos de madera, bolsas de plástico y desperdicios. Las vías de las orillas y las escaleras que conducen a los ‘quais’ (muelles) seguían anegadas.
Desde el inicio de la crecida, turistas y parisinos se agolpan en los puentes del Sena para inmortalizar con sus teléfonos o cámaras al río fuera de su cauce.
Los bomberos han exhortado a los curiosos a “evitar ponerse en riesgo”, y recuerdan que algunos lugares siguen siendo “peligrosos”.
Pese a la instalación de material de protección al borde del Sena, algunas plazas, sótanos y garajes cercanos han sufrido inundaciones.
Los daños son cuantiosos en el resto de Francia , donde dos personas perecieron debido a las inundaciones.
El pasado jueves un hombre de 74 años murió al caer al agua con su caballo en un río de la región parisina, al suroeste de la capital.
En la localidad de Montargis, a 120 kilómetros al sur de París, una mujer fue encontrada muerta el viernes en un jardín situado al borde de un río crecido.
La ministra francesa de Medio Ambiente, Ségolène Royal, expresó el temor de que tras el descenso de las aguas en la región parisina –que va a “ser muy lento”– aparezcan más víctimas.
Desde el inicio de las lluvias unas 20 mil personas han sido evacuadas en Francia y se declaró el estado de catástrofe natural por las afectaciones.
