Domingo de Obaldía Esquivel:
Tu descripción de estos seis meses.
Incierto. No hay guías ni parámetros de nadie. Lo único que ha sido claro por parte del gobierno es el toque de queda.
Tú has podido seguir abierto, para domicilios y retiros en el local. ¿Cómo hace tu personal para llegar sábados y domingos, si no hay transporte?
Era imposible que llegaran, así que empezamos con los que trabajan cerca. A los que viven lejos les toca caminar más de una hora, porque no encuentran ni piratas. Y cuando nos guardaron el sábado fue otro lío, porque hubo que recalibrar todos los horarios. También me tocó elegir solamente al personal sin edad de riesgo. No puedo ponerlos en peligro, pero por otro lado están comiéndose un cable y me piden trabajar. ¿Cómo los ayudo: dándoles trabajo o cuidándoles la salud?
¿Has podido sacarles salvoconductos?
Sí. Fue caótico, pero lo logramos.
Y, ¿los policías los respetan?
Es suerte. 100% discrecional. A veces dicen que su salvoconducto es solo para Panamá y no para Panamá Oeste, donde viven. Tenemos la misma medida en ambas provincias y es donde se da la mayor cantidad de traslados. No tiene sentido.
¿Qué gastos no has dejado de tener?
Internet. Si me lo cortan, no puedo ver las cámaras ni la alarma. Estamos abiertos, pero trabajando a medias con el fantasma de los servicios públicos y el alquiler. Yo no he pagado eso, pero cuando lo tenga que pagar, ¿qué va a pasar?
¿Qué porcentaje estás generando de lo que generabas antes?
20%, si acaso. Yo ni me pago salario. Seguimos abiertos para poder darle trabajo a la gente, pagar las deudas de proveedores y que la gente no se olvide de nosotros.
¿Qué has hecho para ayudar a tus colaboradores?
Procuro darle horas a cada uno, aunque sea que vengan dos días por semana, para que todos puedan trabajar un poco. Y les pago a diario, no esperando la quincena.
¿Consideras que cuando te dejen recibir clientes empezarás de cero o retomarás donde estabas?
Cero o menos. Depende de qué adecuaciones nos impongan. Solo para abrir en Albrook, donde ya no tengo insumos, tengo que gastar $10 mil. Hay que comprar desde sal hasta carne, dar mantenimiento a los equipos, limpieza, etcétera.
El gremio de restaurantes envió un paquete de protocolos de reapertura al gobierno. ¿Les respondieron?
No. Tenemos seis meses esperando que nos digan cuáles van a ser las reglas. Eso es una barbaridad. Al menos cópiense de las de otros países. Eso es lo que quiebra negocios, la incertidumbre.
¿Qué necesitan saber?
Hay muchos restaurantes que saben que con dos metros entre cada mesa no van a poder abrir. Que lo digan y ya, así estos restaurantes se dejan de endeudar pagando luz, alquiler, liquidaciones, etcétera. Entre más meses pasan, más nos endeudamos sin saber si podremos seguir.
Para El Trapiche, ¿qué tan rentable será el negocio si los dejaran abrir con mesas a 2 metros de distancia?
Tendríamos que replantear el negocio, porque el nuestro es sentar a la gente. Y domingo siempre fue el mejor día.
¿Con cuántos empleados retomarías cuando se pueda recibir clientes?
No sé, porque no nos han dicho qué se podrá y no hacer. Y también dependerá de los comensales. El gobierno debe ayudar. Pedimos información, no plata.
¿Cuánto del hueco tapa el domicilio?
Sirve para pagar parte de electricidad y alquiler. Tengo 120 empleados cesantes. Ahora vendemos menos y cada venta cuesta más, porque hay que gastar en empaques desechables, cubiertos y comisiones para las plataformas del domicilio.

Tu experiencia con esas plataformas.
Un mal necesario.
¿Cómo te va consiguiendo insumos para poder cocinar?
Al principio fue horroroso. Había que ir a buscar las cosas, a veces el mercado estaba cerrado… eso ha ido mejorando, pero si algo te falta el fin de semana, te jodiste porque todo está cerrado.
¿Cómo te sientes con los restaurantes que reciben clientes encubiertos?
Irresponsables. Yo también quiero plata, pero sobrevivo de una forma digna.
¿Qué tanto te afecta el toque de queda de los restaurantes, a las 10:00 p.m.?
Afecta más el de las 7:00 p.m. Mi gente no está pudiendo llegar a su casa.
¿Cuánto inviertes en bioseguridad?
Miles de dólares.
Las incongruencias más notorias de la apertura.
No entiendo el toque de queda. Lo mismo con el domingo: ¿la gente se contagia el domingo, pero el martes no?
¿Minsa les ha dictado el protocolo si llega un cliente con temperatura alta?
No. No sabemos.
¿Les han comunicado la manera correcta de usar el pediluvio?
Tampoco.
¿Les han dejado claro qué protocolo seguir si un empleado tiene síntomas o sale positivo? ¿Desinfectar, hacer pruebas a todos, hacer pruebas a los que tengan síntomas o cerrar?
No. Hicimos nuestro propio protocolo.
Un rubro que debería estar abierto.
Construcción. Debería abrir toda.
Si solo nos quedamos con domicilios y recogida en el local hasta diciembre, ¿cuántos restaurantes sobrevivirían?
No sé, pero de 2 mil 400 restaurantes en la ciudad, quedan ya mil 500.
Abrir recibiendo comensales no parece estar cerca. ¿Con qué medida se sentirían cómodos?
Abrir con patios o terrazas y, sobre todo, sabiendo las medidas desde ya, para decidir si podré abrir o no.

Glenda Gimal:
Tu descripción de estos seis meses.
Caóticos. No teníamos nada de información. Todo lo que compramos en bioseguridad lo tomamos como ejemplo de otros países. Jamás hubo una directriz del Minsa.
¿Has podido sacar salvoconducto a tu personal?
No. Esa plataforma colapsó. Pero además, eso solo permite sacar salvoconductos a empleados, y los salones trabajamos con colaboradores independientes.
¿Cómo llega tu personal al trabajo?
Rezándole a Dios que no los agarren. Esconderse de la policía para trabajar es absurdo. Eso de los salvoconductos se ha vuelto un sálvese quien pueda.
¿Qué gastos no has dejado de tener, a pesar de haber estado cerrada?
Yo fui correcta, no cobrándole la membresía a mis clientas. Pero no todo el mundo ha sido igual. Eso de “cada quien se arregle con su arrendador” ha sido un problema. Con los que me alquilan ha sido un tira y hala brutal, con los mantenimientos… alquileres de punto de venta. No estaba pasando tarjetas porque estaba cerrada, y me siguieron cobrando la maquinita. La máquina purificadora del agua, internet…
¿Qué has hecho para ayudar a tus colaboradores?
Hice el certificado solidario. Certificados que la gente pudiera usar cuando abriera el salón, y el 100% iba para ellos.
¿Consideras que ahora empiezas de cero o retomas donde estabas?
Empiezo en menos de cero y me estoy comiendo un cable. Como mi salón funciona con membresías y las congelamos, ahora tenemos créditos de las membresías y de los certificados solidarios.
¿Te sientes optimista?
Confío en mi clientela, mis colaboradores y mi servicio.
¿Qué porcentaje estás generando de lo que generabas antes?
20%.
¿Con cuántos empleados retomas?
Con dos tercios del personal, porque una sucursal no la abrí, porque está en un centro comercial que decidió no abrir, y por mi salón no pueden prender toda la torre de enfriamiento. Y además, a tiempo disminuido porque si no, no me da.
En estos meses, ¿hiciste domicilios?
No. Y en eso tampoco hubo información clara por parte de las autoridades. Luego supe que no se podía.
¿Cómo te sientes frente a los salones que sí han atendido gente encubiertos?
Yo sé que era difícil no hacerlo, pero eso es competencia desleal.
Esta semana abriste de lunes a viernes, pero martes y jueves son días de hombre. ¿Cómo te fue esos días?
Completamente muerto. Y la mitad de las asociadas no quisieron venir por miedo a los retenes.
¿Has pensado en alguna idea para esos días de hombres?
Sí. Tenemos una membresía nueva de cortes de hombre para poder captar esa clientela los martes y jueves.
¿Qué tanto te afecta no poder abrir domingos, y tener que abrir en horario reducido?
Terrible. Los domingos se atendían las que trabajan. Ahora las que trabajan no pueden ir ni en semana ni el domingo. Esa es otra gran pérdida. Igual que los horarios. Antes abríamos hasta las 8:00 p.m. y ahora hasta las 6:00 p.m. Esa era la hora de las que trabajan.
Y ya se puede abrir los sábados. Pero es otro día de hombres…
Sí, pero como está la cosa, no sé si abra.
Abrir al 50% de la capacidad del local, ¿qué tan rentable resulta?
Sí, puedo tener literalmente la mitad de la clientela que tenía antes…
¿Vale la pena abrir con estas condiciones?
La respuesta es no. Pero toca hacerlo para volver a empezar.
¿Cuánto inviertes en bioseguridad?
Miles de dólares que no tenía. Eso salió de mi bolsillo. Pediluvios, acrílicos, productos y contratos de limpieza profunda, mascarillas para los asociados, gorras de protección facial, nebulizadores…
Solo permiten atención con previa cita. ¿Cuántas de tus clientas hacían cita previa antes de la pandemia?
Ninguna. Era por orden de llegada.
Citas. ¿Les conviene a los salones?
Sí, porque se organiza mejor el tiempo. El problema es que la gente no está acostumbrada a hacerlas.
El cliente y el estilista deben estar todo el tiempo con la mascarilla puesta. En salones de belleza, ¿eso funciona?
Es difícil a la hora de lavar el pelo, por ejemplo, pero lo podemos hacer.
¿Cuál es el tiempo promedio de tus clientes en el salón de belleza?
Dos horas y media.
Las tres incongruencias más notorias de la reapertura.
Los horarios de salida (que menos mal arreglaron), los salvoconductos (aún no dicen si se necesitan o no) y que podemos entrar a los lugares que ya estaban abiertos, pero a los que acaban de abrir no.
¿Minsa les ha dicho cuál es el protocolo si llega un cliente con temperatura alta?
No. Pero los salones hicimos un protocolo de apertura y quedamos en que si llegaban clientes con fiebre, los reportábamos al Minsa.
¿Les han comunicado la manera correcta de usar el pediluvio?
No.
¿Les han dejado claro qué protocolo seguir si un empleado tiene síntomas o sale positivo? ¿Desinfectar, hacer pruebas a todos, hacer pruebas a los que tengan síntomas o cerrar?
No. Todo lo establecimos nosotros tomando como parámetros medidas existentes de otros países.
Un rubro que debería estar abierto.
Yo creo que todo debería estar abierto, y que nosotros nos cuidemos más.