“Nos faltan camas, ventiladores, monitores e [insumos para] las succiones cerradas”. Tal lista de necesidades fue suministrada por el médico intensivista Julio Osorio, de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Rafael Hernández de la Caja de Seguro Social (CSS), en Chiriquí.
Osorio, quien también es el responsable de la unidad, considera que el interior del país jugará un rol importante en la atención de pacientes con el nuevo coronavirus, tomando en cuenta que durante este mes se elevarán los casos y que en la ciudad de Panamá ya se saturaron las salas de cuidados intensivos.
“En cualquier momento tendremos que dar el apoyo, pero para eso deben dotarnos de equipo”, remarcó.
En promedio, los intensivistas del Rafael Hernández están trabajando entre 10 y 12 horas por día, debido a que las atenciones se incrementaron con la pandemia. De hecho, Chiriquí es la provincias con más casos de Covid-19, después de Veraguas, en el interior.
En caso de la UCI de este centro hospitalario, el especialista subrayó que hay cierto temor “porque sería de tontos no reconocerlo”, pero se las están ingeniando para no exponerse a contagio.
Por ejemplo, destacó que con sus propios recursos el personal de la unidad compró lentes y también botas, de manera que pudieran ingresar a las UCI con zapatos impermeables.
En este sitio laboran unas 91 personas: 7 son médicos intensivistas, 40 son enfermeras, 28 son auxiliares, 10 son aseadores y 3 son técnicos respiratorios. Para que se haga una idea, por cada paciente positivo o sospechoso de Covid-19, en este hospital el personal de Salud se gasta 25 equipos de protección, entre gorros, guantes y mascarillas.
“Si esperamos que la misma realidad de Panamá se tome Chiriquí, tendremos problemas y por eso estamos pidiendo con tiempo a las autoridades el equipo necesario para aguantar lo que nos viene encima”, afirmó.
Osorio expresó que los pocos momentos libres que tienen en las salas los aprovechan para hablar con sus familiares y tomar fuerzas. Además, no faltan los chistes para escapar un poco del drama y aliviar la carga.
No obstante, destacó, están muy concentrados porque deben cumplir 12 pasos al prepararse (vestirse) para ingresar a la unidad. “No tenemos margen de error con este virus, porque de lo contrario nos contaminaremos, y también a los demás”. Así transcurre la vida de un médico en el interior del país, en medio de la crisis.
