En la ciudad de Panamá se observan cambios de infraestructura que le dieron un nuevo rostro a la urbe, aunque también estuvieron rodeados de controversia.
Por un lado, la renovación implicó una millonaria inversión de fondos públicos y, por el otro, una cuota de sacrificio por parte de las personas afectadas durante el proceso de construcción de los proyectos.
Por ejemplo, en el caso de la ampliación de la calzada de Amador, se destinaron $72.8 millones, pero la obra llevó a comerciantes a perder clientes, ya que por los trabajos disminuyó la afluencia de turistas en la zona.

Un poco más hacia la avenida Balboa y la vía España, la costosa metamorfosis metropolitana también estuvo caracterizada por anomalías, ya que una buena parte de esas obras fueron llevadas a cabo por la constructora brasileña Odebrecht, envuelta en un escándalo internacional de corrupción por pagos de sobornos a funcionarios de varios países de la región a cambio de contratos.
Una obra inaugurada recientemente, y que fue otorgada a esta constructora, es la nueva plaza 5 de Mayo, que forma parte del proyecto de rehabilitación del espacio público impulsado por la Alcaldía de Panamá.

Datos de ese gobierno local indican que el proyecto, que va de la vía España a la plaza 5 de Mayo, tiene un costo de $100.5 millones.

Las obras más criticadas fueron las tres fases de la cinta costera, también construidas por Odebrecht, a un costo de mil 51 millones de dólares. La primera fase data de la gestión de Martín Torrijos (2004-2009) y el resto de la administración de Ricardo Martinelli (2009-2014).







