El Ministerio de Salud (Minsa) informó que a partir del 28 de marzo se levanta la obligación de usar mascarilla en espacios abiertos, siempre que haya un metro de distancia entre personas.
Además, se eliminó la obligatoriedad de la pantalla facial en el transporte público.
Para el epidemiólogo Arturo Rebollón, las nuevas medidas están alineadas con la evidencia científica, la cual indica que donde se debe implementar mayor protección es en los sitios cerrados. De hecho, el Minsa informó que en interiores aún se debe usar mascarilla.
Luego de casi dos años, Minsa flexibiliza uso de la mascarilla
El 1 de junio de 2020, Panamá se enfrentaba a la primera ola de la Covid-19. En aquel momento no había una vacuna contra el virus y, al igual que en el resto del mundo, el país experimentaba con cuarentenas, medidas de bioseguridad y tratamientos para contrarrestar al nuevo enemigo.

Fue entonces cuando el Ministerio de Salud (Minsa), junto a un equipo de expertos que le asesoraba, optaron por avalar de forma obligatoria en todo el territorio nacional el uso de la mascarilla o cubre bocas, tanto en espacios abiertos como cerrados.
Ahora, cuando han transcurrido casi dos años desde aquella disposición y con más del 76% de la población mayor de 5 años de edad vacunada contra la Covid-19 con dos dosis, el Minsa anunció que a partir del próximo 28 de marzo se levanta la medida sanitaria del uso obligatorio de la mascarilla en espacios abiertos o al aire libre, siempre que pueda mantenerse un distanciamiento físico de al menos un metro con otras personas.
Por ejemplo, esta medida se aplicaría en parque u otros espacios públicos como la cinta costera. No obstante, se mantiene la disposición sanitaria del uso obligatorio de mascarillas en espacios cerrados o interiores, como supermercados, centros comerciales y aulas de clases.
El Minsa también informó que en aquellos espacios abiertos o al aire libre donde no se pueda mantener distanciamiento físico de al menos un metro entre personas, como aglomeraciones en mercados al aire libre, filas en áreas de ingreso a actividades o instalaciones, conciertos, estadios, entre otros, es preciso utilizar la mascarilla como medida de autocuidado contra el virus.
La ministra de Salud encargada, Ivette Berrío, subrayó que las personas vulnerables (adultos mayores de 60 años, personas con enfermedades crónicas, pacientes inmunosuprimidos, personas no vacunadas o con esquema incompleto de vacunación) deben realizar una evaluación del riesgo individual, según el entorno en el que estén, y considerar el uso de mascarillas en espacios abiertos o al aire libre.
Además, el Minsa eliminó el uso obligatorio de la pantalla facial en el transporte masivo y buses colegiales, pero allí mantuvo el uso obligatorio de la mascarilla. Se dejó claro que en el transporte público quedará permitido el 100% de aforo, manteniendo el uso correcto y obligatorio del cubre boca.
El Minsa también anunció que en la Semana Santa se permitirá el desarrollo de actividades religiosas como procesiones, aunque con mascarilla, ya que en este tipo de eventos generalmente no hay distanciamiento de un metro entre las personas.
El balance
Para Javier Nieto, exdirector del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, la flexibilización del uso de mascarillas en exteriores es racional y correcto. “Tenemos ocho semanas de disminución sostenida de casos, muertes, positividad y tenemos un buen colchón hospitalario de camas”, puntualizó el especialista.
Sin embargo, en el contexto de la responsabilidad ciudadana, Nieto instó a las personas que estén enfermas, por ejemplo con gripe, a usar mascarilla. “Con lo aprendido en estos dos años, la mascarilla debería ser parte de las herramientas de contención en situaciones específicas, como por ejemplo si padece de cuadros respiratorios”, recomendó.
Por su parte, el epidemiólogo Arturo Rebollón manifestó que la decisión del Minsa está alineada con la evidencia científica, ya que donde se debe implementar mayor protección es en los sitios cerrados.
“Ahora mismo, la mascarilla se quita en espacios abiertos, como playas y restaurantes, y está demostrado que no se disparan los casos”, concluyó Rebollón.

