Roberto Weill, presidente y fundador del Salón de la Fama del béisbol latino, está orgulloso de su obra que exalta los valores de los peloteros de esta región.
Weill indicó que la idea nació para distinguir a los latinos que han contribuido al desarrollo de este deporte y desde 2009 realizan una ceremonia en el anfiteatro de Altos de Chavón, en República Dominicana. Para merecer el honor Weill explicó que los jugadores deben haberse retirado por lo menos 4 años antes, haber jugado 10 años en Grandes Ligas, tener buenos números y una carrera recta, tanto en el diamante de juego como fuera de este. A los panameños Omar Moreno y Roberto Kelly los recuerda bien. Ambos ya pasaron por la ceremonia, en un país que aspira una sede del Clásico Mundial. En la última inducción hecha el pasado mes de diciembre no hubo panameños. En esa ingresaron el dominicano Sammy Sosa y el colombiano Edgar Rentería.