La segunda intervención de Financial Pacific, en 2014, terminó con una liquidación forzosa y repleta de tropiezos. Uno de los más importantes fue la falta de información que ha impedido el rastreo del dinero que se invertía a través de la casa de valores. Financial Pacific fue intervenida, por segunda vez, el 2 de julio de 2014, desde las 2:45 de la tarde. Cuatro horas y media después, las bases de datos denominadas “Desa” y “Prueba” desaparecieron de los archivos de la compañía. Se pudo determinar, sin embargo, que en esa empresa las cuentas de inversión se abrían sin completar la documentación exigida.
La Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) reconstruyó parte de la información de las operaciones de Financial Pacific, gracias a los reportes suministrados por empresas relacionadas con estas operaciones, como es el caso del corresponsal Bank Audi, en Suiza. Por ejemplo, la cuenta High Spirit, en la que figura como beneficiario y firmante Aaron Ronny Mizrachi, hoy prófugo, cuñado del expresidente Ricardo Martinelli, se abrió en marzo de 2010 con varios depósitos procedentes del Bank Audi de Suiza, pero no se identificó qué persona o sociedad enviaba los fondos. En este caso en particular, la SMV detectó la entrada y salida de dinero que no correspondía a la actividad de una casa de valores, por lo que denunció la posible comisión de delitos financieros y blanqueo de capitales.
La SMV pidió a la Corte Suprema de Justicia que investigara lo que, a su juicio, era una asociación para configurar una conducta criminal, utilizando información confidencial para sacar un provecho económico. Los fondos que recibía High Spirit, algunos de procedencia desconocida, se utilizaron para comprar acciones de empresas, como Petaquilla Minerals e Inmet Mining.
Transacciones muy parecidas a esta se hubiesen podido hallar si la base de datos de Financial Pacific no hubiese sido borrada por sus propios empleados.
Mientras ocupaba la Presidencia de la República, Martinelli, sus familiares y socios compraron acciones de la canadiense Petaquilla Minerals, a través de varias cuentas de inversión, valiéndose de información privilegiada. Las cuentas en cuestión llevaban por nombre: High Spirit Overseas, Distribuidora Comar, S.A., y Ricardo Martinelli.
El exmandatario siempre intentó desvincularse de la malograda casa de valores, pero Ignacio “Nacho” Fábrega, exdirector de Supervisión de la SMV –hoy bajo prisión, tras haberse declarado culpable de suministrar información confidencial a Financial Pacific– dijo que actuó por instrucciones del expresidente Martinelli, y el exadministrador de la Autoridad de Turismo, Salomón Salo Shamah.
Reveló que el expresidente era socio de Financial Pacific; que aportó $3 millones para su capitalización; que dio instrucciones para que se evitara la primera intervención, por orden de la SMV, e intentó tapar el fraude, calculado en $12 millones.
De hecho, cuando el ente regulador trató de tomar el control de la empresa en 2012, sus exdirectivos Iván Clare y West Valdés hicieron todo cuanto estuvo a su alcance para evitar que se conocieran las entrañas de la casa de valores. Lograron, aparentemente de la mano del expresidente Martinelli, que la Corte Suprema suspendiera el primer proceso de reorganización, ordenado en la casa de valores, luego que el entonces magistrado Alejandro Moncada Luna –hoy condenado por falsedad ideológica de documentos públicos y enriquecimiento injustificado– admitiera un amparo de garantías.
Con ello, asumieron nuevamente el control de la empresa, lo que le habría dado tiempo para borrar las transacciones que allí se hicieron y luego venderla al grupo brasileño Mendo Sampaio.
Bajo la administración de Clare y Valdés fue cuando la firma Mossack Fonseca habría redireccionado a sus clientes, calificando a Financial Pacific como la casa de valores por excelencia.