Los jóvenes de barrios calificados como “zona roja” y áreas de difícil acceso en el país tienen la oportunidad de compaginar el estudio con el trabajo para alcanzar sus metas profesionales y de vida.
Esta alternativa de cambio la ofrece, desde hace 30 años, el programa Padrino Empresario que adelanta el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
Es un proyecto de autogestión –con la participación de empresas locales– dirigido a estudiantes de los colegios oficiales entre 15 y 17 años de edad en situación de riesgo social. Lo que se busca es alejar a los jóvenes de la vulnerabilidad a la que se exponen por problemas socioeconómicos, debido a su entorno familiar y social.
Dos jóvenes que decidieron formar parte de la iniciativa fueron Fabiana Navarro, estudiante del colegio José Dolores Moscote, y Abeliano Pérez, graduando del colegio José Antonio Remón Cantera. Estos alumnos tienen en común que llegaron al programa por referencia de otros participantes.
Por ejemplo, Navarro cuenta que una compañera de la escuela le habló de Padrino Empresario cuando le dijo que tenía deseos de trabajar. Ahora Navarro dice estar contenta de tener un ingresó económico y adquirir experiencia.
Mientras que Pérez, de 18 años de edad, labora en una empresa de logística, pero desea seguir estudios de arquitectura.
Ambos estudiantes los encontramos en la pequeña recepción de las oficinas del programa, localizadas en la urbanización Los Ángeles, corregimiento de Betania, donde el ambiente era totalmente diferente al que se encuentra en las entidades públicas.
En ese lugar estudiantes sentados o de pie, callados o conversando con sus compañeros, esperaban que mencionaran su nombre para pasar a uno de los cubículos y ser atendidos.
En ese pequeño espacio, los jóvenes permanecían unos minutos para salir con un papel en sus manos y una amplía sonrisa en el rostro.
Los chicos tenían motivos para estar contentos. Lo que llevaban en sus manos era el pago de “la beca”, que a través de los funcionarios del Mides reciben de sus padrinos –empresarios que participan del programa– por trabajar cuatro, cinco o seis horas durante cinco días de la semana.
INGRESO
La directora del programa Padrino Empresario del Mides, Adelina Lezcano de Hernández, explica que de los 325 adolescentes que en la actualidad participan de este programa, 264 residen en el área metropolitana.
No obstante, indicó, tienen presencia en todas las provincias del país.
Lezcano de Hernández señala que a los jóvenes no les exigen promedios para poder entrar al programa, porque consideran que estos pueden reflejar las condiciones socioeconómicas en que se encuentran.
Agrega que una de las satisfacciones que a lo largo de este trabajo ha observado es el cambio que experimentan los chicos a pocas semanas de insertarse al campo labora. “Se visten mejor, hablan mejor. Son más formales”, dice.
Las becas oscilan entre $150 y $225 al mes, dinero que ayuda a los jóvenes a cubrir sus gastos escolares y hasta del hogar, si fuera necesario.
En algunos casos, las empresas ofrecen incentivos como bonos por puntualidad, pasaje y hasta alimentación (que oscilan entre $20 y $50 quincenales).
De hecho, señala que durante la entrevista a los adolescentes, los trabajadores sociales los orientan sobre la importancia de colaborar con las necesidades de sus hogares, como una forma de adquirir responsabilidad.
Los adolescentes están protegidos con un seguro contra accidentes personales (una hora antes, durante y una hora después de sus horas laborables); se les ofrece seguimiento familiar, escolar y laboral y al graduarse y cumplir la mayoría de edad pueden ser contratados, pero depende de su rendimiento laboral.
Mientras que las empresas patrocinadoras reciben beneficios como: deducción de la inversión en un 100% de impuesto sobre la renta, existe un convenio con el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral en el cual no tienen relación laboral con el adolescente por las flexibilidades que se les brinda, la empresa le hace el pago de la beca al programa.
