Panamá y América Latina tienen la oportunidad de sacar provecho de la reorganización que están viviendo las cadenas globales de suministro.
El llamado nearshoring, fenómeno que consiste en la reubicación de centros de producción más cerca de los mercados de consumo, representa una oportunidad generacional para el país y la región, en palabras del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone, quien participó ayer en el foro “Panamá: el centro de América y su rol en el fortalecimiento de las cadenas regionales de valor”.
Claver-Carone dijo que “los países con mayor participación en las cadenas globales de valor son más productivos y prósperos”.
Eso está intentando hacer Panamá con la creación de un régimen para atraer al país a empresas que se dediquen a la manufactura liviana. El ministro de Comercio e Industrias, Ramón Martínez, dijo que este movimiento representa una evolución para poner al país también en el inicio de la cadena de suministro, es decir, con un enfoque en la producción.

