COVID-19

Panamá, en ensayos clínicos de vacunas contra el virus

Panamá, en ensayos clínicos de vacunas contra el virus
Hay varios aspectos de las vacunas experimentales que aún se desconocen, por ejemplo, cuántas dosis se van a requerir o la duración de los anticuerpos generados tras su aplicación. AFP

La ciencia está en una carrera para vencer el virus SARS-CoV-2, que ha contagiado a 17.6 millones de personas y ha causado la muerte de más de 680 mil en 188 países. La alternativa más esperada por la población mundial es una vacuna.

Con la finalidad de formar parte del desarrollo clínico de una vacuna contra el virus, Panamá consolidó el Consorcio de Investigación de Vacunas de Covid-19, integrado por el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Ata Tecnología (Indicasat-AIP) y el Centro de Investigación de Vacunas Cevaxin.

El consorcio, que cuenta con el aval de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), busca generar información temprana en nuestro país que permita demostrar que las vacunas son seguras, inmunogénicas y eficaces en la población.

Rodrigo DeAntonio, director ejecutivo del Centro de Investigación de Vacunas Cevaxin, indicó que hay dos proyectos de los que Panamá formara parte, y entre dos y tres más se encuentran en evaluación.

De Antonio manifestó que de los proyectos se evalúa su factibilidad, según las características del estudio, la epidemiología y las capacidades de los grupos de investigación de la vacuna.

El científico sostuvo que los estudios se iniciarán entre agosto y octubre, si son autorizados por el Comité Nacional de Bioética para la Investigación (CNBI) y las instancias reguladoras para el país. Añadió que, inicialmente, serán vacunas que están en fases 2 y 3 de investigación, pero es factible que sea incluso desde fase 1.

Los estudios de las vacunas se dividen en cinco fases: una preclínica en el laboratorio y cuatro clínicas en humanos.

De Antonio aseguró que los estudios vienen financiados y no representan ningún costo para el país, y generan buena imagen internacional por haber sido seleccionado con base a la calidad de investigación que se realiza localmente.

Además, dijo que es importante participar en estos estudios porque permite demostrar la seguridad y eficacia de las vacunas en nuestra población e impactar favorablemente el curso de la pandemia. Asimismo, permite ganar una posición competitiva para lograr vacunar a los grupos de mayor riesgo este mismo año, acotó el científico.

Panamá, en ensayos clínicos de vacunas contra el virus
Infografía.

Equipo de científicos

Indicasat-AIP y Cevaxin comunicaron que el consorcio está conformado por un grupo de investigadores de vasta experiencia, epidemiólogos, coordinadores de investigación clínica, enfermeras, farmaceutas y laboratoristas, entre otros.

También hay un equipo de asesores, entre ellos, Víctor Sánchez-Urrutia, secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación; Néstor Sosa y Juan Miguel Pascale, exdirector y director, respectivamente, del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud; el infectólogo Xavier Sáez-Llorens; Jagannatha Rao, director de Indicasat-AIP, y Jorge Victoria, representante de la Organización Panamericana de la Salud en Panamá.

Otro científico que forma parte de este equipo de asesores es Eduardo Ortega-Barría, quien asumirá en enero de 2021 el cargo de secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación,

Ortega-Barría, quien tiene 20 años de experiencia en investigación de vacunas y 15 adicionales investigando enfermedades infecciosas, medicina tropical y parasitología, sostuvo que los estudios de investigación son estrictos, y que se tendrán suficientes vacunas para iniciar la vacunación amplia a principios o mediados de 2021. No descartó que Panamá pueda tener vacunas para uso de emergencia en grupos selectos de la población antes de esa fecha.

Ortega-Barría añadió que las autoridades regulatorias nacionales y los organismos supranacionales autorizan y licencian el uso de las vacunas a la población, pero también hay autoridades regulatorias de referencia, como la Administración de Medicamentos y Alimentos FDA (por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) y la Administración de Productos Terapéuticos (TGA, por sus siglas en inglés) de Australia, entre otros.

Según los especialistas, que una vacuna se logre en un año no significa que se han obviado procesos, pues los mecanismos de control, seguridad y eficacia siguen cumpliéndose con rigurosidad.

Actualmente, hay cuatro vacunas experimentales contra el coronavirus en fase 3 de investigación, es decir, la última fase de los ensayos antes de que reguladores aprueben la producción, distribución y aplicación de la vacuna. (Ver tabla).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, hasta el 22 de julio habían 166 vacunas candidatas en desarrollo: 24 en fase de desarrollo en humanos (fases 1-3) y 142 en evaluación preclínica.

El historia muestra que el desarrollo de vacunas no es una tarea fácil. La que más tiempo ha tomado en desarrollarse es la vacuna para la malaria, pues el patógeno fue ligado a la enfermedad en 1880 y la vacuna se licenció en 2015; tomó aproximadamente 135 años. Sin embargo, la más rápida probablemente desde el inicio del programa hasta su autorización fue la de las paperas, desarrollada por Maurice Hilleman, quién aisló el virus de la garganta de su hija Jeryl Lynn en 1963; una vez atenuada (debilitada), la vacuna fue licenciada en 1967; tomó cinco años.

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