Tres son los pacientes masculinos que están genéticamente analizados y en lista de espera para un trasplante de corazón.
Así lo informó el director del Laboratorio Nacional de Trasplante de la Caja de Seguro Social (CSS), Alejandro Vernaza, quien explicó que desde el año 2015 están realizando los estudios a los pacientes.
El objetivo de los análisis es evitar el rechazo del corazón al momento de ser trasplantado, por lo que antes del procedimiento quirúrgico debemos conocer si el paciente ha creado anticuerpos, detalló Vernaza.
Añadió que un trasplante de corazón depende de la posibilidad de que exista un donante fallecido, y que los deudos de este acepten donar el órgano.
Vernaza explicó que cuando finalmente llega el donante, los especialistas disponen de cuatro horas y media para tipificarlo y luego buscar en la base de datos del Sistema Mayor de Histocompatibilidad (HLA), de los candidatos en lista de espera, para determinar cuál de estos es el más compatible.
Luego de determinar cuál es el paciente más compatible, se le realiza otra prueba al receptor del corazón para evitar un rechazo. A este último análisis, se le denomina prueba cruzada, acotó.
En Panamá, el primer trasplante de corazón fue realizado el 11 de marzo de 2016, con la intervención de María Pitty, una mujer de 51 años nacida en la provincia de Chiriquí.
El primer trasplante de corazón fue practicado en el Hospital Punta Pacífica por personal médico de la CSS y de la clínica; es decir, bajo la figura público-privada.
El equipo quirúrgico estuvo compuesto de cuatro cirujanos, entre ellos, Miguel Guerra y Manuel Ochoa. El cardiólogo a cargo fue Temístocles Díaz, mientras que los intensivistas fueron Nelson Ferrer y Julio Sandoval.
Al respecto, el director médico del Complejo Hospitalario de la CSS, Miguel Guerra, apuntó que llevar a cabo un programa de trasplante es una tarea exigente y aunque están en toda la disposición de hacerlo, hay factores que se escapan de sus manos para ejecutar las intervenciones en un tiempo definido.
Y es que existen algunas limitantes para ejecutar estas tres intervenciones, como, por ejemplo, la preparación del personal médico, el espacio físico y de que aparezca un donante que reúna los requisitos previamente establecidos.
Para solventar los dos primeros problemas, la CSS ha decidido actuar y hacer una alianza público-privada, a fin de que sean centros privados los que ofrezcan las instalaciones y parte de su personal para efectuar las intervenciones.
En el último caso, hizo un llamado a la ciudadanía para que se sensibilice con la donación de órganos y se pueda salvar la vida de otras personas.

