Con una endeble economía, un cuestionado gasto público, la falta de infraestructura médica y el número de casos de Covid-19 en aumento, el presidente Laurentino Cortizo detalló en su discurso a la Nación el uso de unos $1,450 millones como parte de un paquete de ayuda económica para reactivar la economía, sin que se sepa cuándo abrirá el próximo bloque de actividades, cerradas por decreto Ejecutivo.
El presidente obvió decir qué pasará con los más de 260 mil trabajadores con contratos suspendidos, al tiempo que reconoció que el país atraviesa su peor crisis sanitaria y económica.
También anunció que presentará un proyecto de ley ante la Asamblea que implica recortes de salarios y gastos de representación, de 25% para ministros, viceministros, directores de entidades, entre otros; y de 50% para él y su vicepresidente. La medida será por seis meses. Habló de un “acuerdo nacional”, pero sin profundizar en los detalles.
Receta tropical para frenar la pandemia económica
Con un año de mandato absorbido por la Covid-19, el presidente Laurentino Cortizo intentó frenar ayer la incertidumbre y los reproches de los sectores empresarial y laboral que durante las últimas semanas han reclamado la falta de un plan concreto para reactivar la economía.
En su discurso, detalló algunos programas del paquete de alivio financiero ante el desplome de la economía y mencionó, con tono de novedad, propuestas y proyectos que ya se conocían pero que todavía no arrancan.
Al igual que lo han hecho casi todos los gobiernos del mundo, su propuesta es poner dinero en circulación, aumentar el consumo y mantener la mayor cantidad de empleos.
La receta tropical en Panamá implica más subsidios, moratorias en el pago de obligaciones bancarias y tributarias, préstamos con intereses blandos y el establecimiento de un fondo especial para créditos.
De las medidas anunciadas por Cortizo, hay unos $1,450 millones en fondos dedicados a la dinamización del sector privado, dándole un peso importante a la pequeña y mediana empresa, al sector agropecuario y los emprendedores que necesitarán un empujón para salir de la actual crisis.
El sector de la micro, pequeña y mediana empresa agrupa más de 60 mil negocios e igual de enorme será el reto que tendrán la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme), el Banco Nacional de Panamá y la Caja de Ahorros en la consecución de los fondos para este segmento.
Pero, más allá de la disponibilidad de los fondos, Cortizo reconoció que la recuperación económica requiere de un proceso gradual de reapertura de actividades productivas, hasta este momento agrupadas en seis bloques, de los cuales se autorizó la apertura de dos.
En este sentido, adelantó que ahora se daría una variación en los criterios de apertura. Actividades que están en un bloque pueden pasar a otro periodo de reapertura, algo que responde a las necesidades expresadas por el sector empresarial.
No hay fecha para la reapertura de los cuatro bloques cerrados aún, pero Cortizo indicó que eso se hará de manera “gradual, con prudencia y disciplina, considerando la tasa de infección de la provincia o región, el nivel de riesgo de la actividad, la capacidad hospitalaria de la región y estableciendo un seguimiento riguroso del cumplimiento de las medidas de bioseguridad”.
El presidente de la Cámara de Comercio, Jean-Pierre Leignadier, vio con buenos ojos este giro de timón, aunque advirtió que, tras escuchar el discurso de Cortizo, echó de menos un plan completo de reactivación, más allá de las medidas puntuales que se tomarán en estos meses y que no incluyen al comercio, por ejemplo.
Tampoco quedó claro el apoyo a los trabajadores con contratos suspendidos y la ampliación del uso del vale electrónico; la ayuda económica que se les está brindando y que solo puede ser utilizada en los supermercados, destacó Leignadier.
Su preocupación se replica en la Federación de Cámaras de Comercio de la República de Panamá, formada por 16 organizaciones. “Recordemos que el sector privado, como generador de empleos, es el mayor aliado del Gobierno y sabemos que el Plan Panamá Solidario, utilizado para dar un alivio inmediato a los trabajadores y familias que se quedaron sin ingresos, no es viable ni sostenible en el tiempo”, dijo la organización en una nota.
El tejido empresarial y laboral pasa por su peor crisis. Cerca de 17 mil empresas han suspendido de forma temporal los contratos de 260 mil trabajadores.
El bono se estableció originalmente en $80 y luego el Gobierno anunció el aumentó a $100. Los gremios laborales pidieron que este se elevara a $500 en la mesa del diálogo nacional, pero esta propuesta no prosperó.
Préstamos
Por ahora, se sabe que los que se dedican a la venta móvil de frutas y verduras o a la entrega de productos y servicios panameños por internet, fondos, buhonería, salones de belleza y barberías podrán tener acceso a préstamos a través de la banca estatal a partir del 3 de agosto. Los créditos podrán ser entre $2 mil y $5 mil para pagar en plazos de hasta 7 años.
Cortizo dijo que para este proyecto se ha destinado un fondo de $20 millones.
Este monto se suma a otros $150 millones que también se han enfilado para las micro, pequeñas y medianas empresas.
De esto ya se tenían las coordenadas, cuando la semana pasada el Consejo de Gabinete aprobó la firma del contrato de préstamo por $150 millones entre el Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para apoyar a las pequeñas empresas dedicadas al comercio, servicio y actividades agropecuarias.
Este plan lo integran cuatro programas, entre ellos el de activación de capital que va dirigido a las micro empresas, con el otorgamiento de préstamos hasta por $10,000 libres de interés.
Por otro lado, Cortizo mencionó la disponibilidad de un fondo de garantías de $50 millones para que las micro y pequeñas empresas puedan gestionar préstamos con las entidades financieras de su elección, utilizando precisamente la garantía que otorga el Estado.
Esto será vital ante el elevado riesgo que implica prestarle a empresas que han estado cerradas, sin generar ingresos, y arrancarán sus operaciones con el peso de muchos gastos, por lo que representan un mayor riesgo como clientes bancarios.
Hay otros $150 millones que administrará el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) para pequeños productores agropecuarios, pesca artesanal y agricultura familiar. De esto, Cortizo habló hace un mes al visitar Merca Panamá.
Luis Martínez, productor y miembro de la Asociación Nacional de Ganaderos, vio con buenos ojos el apoyo al sector agropecuario, pero discrepó y le preocupa el hecho de que los fondos sean administrados por el BDA, que en el pasado ha usado el dinero de programas similares para el pago de salarios.
“Lo que el sector necesita es agilidad y recursos a la mano. Sería mucho más conveniente que el dinero sea dirigido a la banca privada para que su entrega sea más efectiva”, puntualizó.
En paralelo, el Gobierno intenta dinamizar al sector construcción e inmobiliario, destinando $80 millones del Fondo de Ahorro de Panamá, disponibles por ley, para reforzar el Fondo Solidario de Vivienda, que entrega un bono de $10 mil para el abono inicial de la primera vivienda, cuyo valor de aplicación se incrementará ahora hasta $70 mil.
El recién nombrado ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Rogelio Paredes, dijo que actualmente trabajan con unas 400 promotoras que desarrollan proyectos desde cinco hasta mil viviendas, principalmente en provincias como Panamá, Panamá Oeste, Chiriquí y Veraguas.
Fondo de liquidez
Desde el mes de marzo, cuando se registró el primer caso del nuevo coronavirus en el país, la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) indicó que el Gobierno trabajaba en la estructuración de un fondo de liquidez de $1,000 millones, que llegarían a partir de acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones, del Grupo Banco Mundial.
Se había indicado que estos recursos solamente se podrían utilizar para responder ante problemas puntuales de liquidez de alguna entidad.
No servirán ni para rescatar bancos con problemas de solvencia ni como capital de trabajo para incentivar el crédito.
Cortizo dijo ayer que “de este fondo, en esta fase, se destinarán $500 millones para garantizar la solidez del sistema financiero panameño y otros $500 millones para facilitar el financiamiento de los sectores más afectados de la economía, tales como construcción, comercio, restaurantes, hoteles, innovación, ciencia y tecnología, agroindustrias, industrias, exportaciones, almacenaje y distribución, y turismo”.
Los banqueros habían insistido en la importancia de concretar a corto plazo el acceso al fondo. A diferencia de otras plazas, los bancos en Panamá tienen que manejarse con suficiente liquidez ante la falta de un banco central, de manera que puedan resguardar los fondos de los depósitos de los clientes.
A la par que se definió el uso del fondo, para estimular el crédito, Cortizo sancionó la ley de moratoria sobre los préstamos otorgados por los bancos, cooperativas y financieras hasta el próximo 31 de diciembre, que según la industria bancaria restringirá el otorgamiento de préstamos.
