El papa Francisco visitó ayer la principal sinagoga de Roma, en su primer peregrinaje a un templo judío durante su papado.
El máximo jefe de la Iglesia católica denunció toda violencia cometida en nombre de Dios.
En medio de fuertes medidas de seguridad y un sentimiento de continuidad histórica, Francisco rechazó también todo tipo de antisemitismo y exhortó a ejercer “vigilancia máxima” para evitar un nuevo Holocausto.
Francisco se unió a la ovación de pie que los asistentes dieron a sobrevivientes del Holocausto que fueron saludados al inicio del evento.
El papa provocó otra ovación cuando él mismo hizo una pausa en su discurso para señalar a los sobrevivientes que estaban sentados en la primera fila.
“La violencia del hombre contra el hombre es la contradicción de toda religión que valga su nombre, en particular las tres religiones monoteístas”, declaró Francisco en alusión al judaísmo, el cristianismo y el islam.
Añadió que “todo ser humano, como creación de Dios, es nuestro hermano, independientemente de su origen o fe religiosa”.
El espíritu de confraternidad fue reciprocado por los miembros de la comunidad judía, que calificaron la visita como muestra de la solidaridad entre las dos religiones de cara al extremismo islámico.
“El odio que viene del racismo, del prejuicio, de usar el nombre o las palabras de Dios para matar, merece nuestro oprobio y nuestra firme condena”, declaró Ruth Dureghello, presidenta de la comunidad judía de Roma, en su discurso inicial. La visita de Francisco es una continuación del legado del papa Juan Pablo II y del papa Benedicto XVI, quienes visitaron esa misma sinagoga.
