El papa invitó a los católicos a custodiar la libertad y dedicar unos minutos de silencio a Dios cada día frente a “las banalidades corrosivas del consumo” y “las olas impetuosas de las murmuraciones”.
Asimismo, advirtió la “ruidosa confusión de la publicidad” y “la abundancia de palabras vacías” que lacran la sociedad de hoy en día. Y reclamó a los fieles a mirar en su corazón para comenzar el nuevo año “desde el centro, dejar atrás los fardos del pasado y empezar de nuevo desde lo que importa”.
Francisco realizó estas consideraciones durante la homilía de la misa que presidió el primer día del año en la Basílica de San Pedro, cuando la Iglesia celebra la 51 Jornada Mundial de la Paz, que abre 2018 con el lema: 'Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz'.
Se trata de un mensaje en el que Bergoglio expresó sus deseos de paz para todos los pueblos y para las naciones del mundo y que marcará la línea diplomática de la Santa Sede durante todo 2018.
Bajo esta óptica, el pontífice reiteró su apoyo a los inmigrantes al pedir “un horizonte de paz” para ellos y pidió a los líderes políticos y religiosos no apagar “la esperanza de corazón” y no sofocar “sus expectativas”.
Durante el rezo dominical del ángelus, tras la misa del 1 de enero, dijo: “Deseo, una vez más, dar voz a estos hermanos y hermanas que invocan para su futuro un horizonte de paz. Para esta paz, que es el derecho de todos, muchos de ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas en un viaje, que en la mayoría de los casos es largo y peligroso, para enfrentar sus dificultades y sufrimiento”.
El argentino Bergoglio, hijo de migrantes italianos, ha hecho de la suerte de los refugiados uno de los temas fundamentales de su pontificado, que comenzó hace casi cinco años.
La primera misa de Francisco en 2018 comenzó a las 10:00 a.m. en la Basílica de San Pedro del Vaticano, cuyas zonas adyacentes mostraron una fuerte presencia policial.
ODISEA
En los últimos años, centenares de miles de migrantes han cruzado el Mediterráneo desde el norte de África en embarcaciones no aptas para el mar de los traficantes humanos, desesperados por llegar a las costas europeas.
Los viajes del papa al extranjero en 2017 incluyeron uno a Birmania y Bangladés, donde el sufrimiento de la minoría musulmana rohinya, que ha huido del primer país para refugiarse en el segundo, fue una preocupación central de su peregrinación.
En su despedida de 2017, el papa Francisco también criticó las guerras, las injusticias y la decadencia medioambiental, que según sostuvo “arruinaron” el año.
En su homilía, el papa señaló que Dios nos dio un año “completo y sano”, pero que “nosotros los humanos de tantas maneras lo arruinamos y lo herimos con obras de muerte, mentiras e injusticias”.
“Las guerras son el signo flagrante de este orgullo repetido y absurdo”, agregó. “Pero también lo son todas las pequeñas y grandes ofensas contra la vida, la verdad, la hermandad, que causan múltiples formas de degradación humana, social y ambiental”, afirmó.
(Con información de AP).
